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Sobre el primer Comunista
Martes, 15 de Mayo de 2007
Hola amigos.
Dice un rap de Sabina, del disco 19 días y 500 noches, en una de sus estrofas:
[…]
Y me doy con un canto en los dientes
porque a la presente,
y, cruzando los dedos,
lo puedo contar,
aunque, gracias a Dios,
yo no soy creyente,
con lo que una ha visto,
y que Dios me perdone,
no hay que ser muy lista.
Pa mí… Jesucristo
el primer comunista.
Como te digo una “co” te digo la “o”
[…]
Y, como no, me ha dado que pensar… ¿Fue Jesucristo el primer comunista? Creo que a esta figura histórica se le pueden atribuir muchas cosas, pero la de ser el primer comunista me temo que no. De hecho, los paleontólogos y demás estudiosos afirman que las sociedades primitivas eran necesariamente comunistas. Todos trabajaban por el bien común de la aldea.
Uno que sí era comunista, pero que no lo sabía, era Tiberio Sempronio Graco, de los Graco de toda la vida. Este señor, el mayor de 12 hermanos, vivió en la Roma del siglo II antes de Jesucristo, y tuvo una vida digna de una película de romanos. Además de sus hazañas bélicas en nuestra vieja Hispania, con los numantinos como principales enemigos, dedicó sus esfuerzos como tribuno de la plebe, a una reforma agraria cuanto menos controvertida.
Resulta que las tierras de cultivo, los medios de producción de la época, estaban en manos de unos pocos latifundistas. Estos explotaban los enormes campos con mano de obra barata, esclavos, a los que no tenían que pagar nada y sólo alimentaban y vestían (y no de Giorgo Armani, precisamente). Así que los campesinos libres, que no podían competir con los precios de los latifundios, y la bajada de precios que supuso la deslocalización de la producción a otras tierras más fértiles (Hispania), emigraban a las ciudades a mendigar.
Tiberio se dio cuenta del problema y sacó una ley, la Lex agraria, que pretendía dividir los grandes latifundios ente los ciudadanos más pobres. Obviamente contaba con el rechazo directo de los latifundistas, los cuales empezaron a medrar para terminar con la carrera política de Tiberio. Para los que no estén familiarizados con los procedimientos de la época, terminar con la carrera política de alguien implicaba, necesariamente, terminar con su vida también. Tiberio Sempronio Graco murió de un estacazo en la nuca, junto a 200 o 300 de sus seguidores, cuando se dirigía a presentarse a un nuevo mandato en el senado. Le mató su primo, y latifundista, Escipión Nasica.
La cosa no terminó ahí, ya que Cayo Sempronio Graco, el hermano pequeño de Tiberio, continuó con la reforma agraria hasta que los conservadores latifundistas terminaron también con su carrera política, mientras estaba escondido en el bosque Furrina, junto al Tiber.
Era duro dedicarse a la política por aquella época, ¿no?
Por suerte los tiempos han cambiado y no vemos al señor Rajoy y sus camaradas Acebes y Zaplana, liándose a estacazos a los pies del parlamento con Zapatero y sus amigos, para poner o quitar alguna ley controvertida…
Sed buenos.
PD.- He sacado la mayor parte de la información del libro “HISTORIA DE ROMA”, de Indro Montanelli, libro que recomiendo por lo ameno y fácil de leer que es.
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