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Sobre escribir un libro
Lunes, 14 de Diciembre de 2009Hola amigos.
Desde que tengo uso de razón, o sea, desde antes de ayer o así, me he dado al vicio de la escritura. Después de dormir, es la actividad a la que más tiempo dedico a la semana. Generalmente la faceta a la que más estáis acostumbrados es al ensayo, que es lo que vengo publicando en la portada de Escapada desde casi el principio. Debería de decir que supongo que estáis acostumbrados, porque pocas han sido las muestras de que realmente las portadas sean leídas por alguien que no sea el robot del Google.
Últimamente también le he dado a la ficción. En cierta forma es más complicado que el ensayo, ya que en esta última disciplina sólo hay que expresar la opinión personal, meter un poco de bibliografía y, la mayoría de las veces, echar un vistazo a la Wikipedia. Se pone todo presentable, se adereza con un par de gracietas y se sirve bien frío.
El relato, y más concretamente el relato corto, requiere de algo más de dedicación. No es lo mismo decir “tal día como hoy nación Galileo… vamos a hablar sobre él”, que inventarse una trama desde cero con personajes ficticios, que sean creíbles, con un ritmo adecuado y que tenga un mínimo de interés… eso es la mar de complicado.
Tengo medio centenar de relatos de diferente índole que no han visto la luz todavía. Algunos no la verán jamás, me temo. Más que nada, porque no han pasado la criba de la segunda lectura. La segunda lectura es la que hago varios meses después de haber escrito el texto. Si todavía me gusta, es que lo considero bueno…
Un texto que sí ha visto la luz, esta mañana precisamente, es un relato en el que he invertido muchas horas. Alguno de vosotros ya han leído versiones previas, los borradores iniciales, y habéis aportado cambios. En algún caso cambios sustanciales en la trama y, sobre todo en el ritmo. Es un relato especial para mí porque quizá sea lo primero en serio que hago.
Juzgad vosotros si es bueno.
Los cuentos de la Taberna del Escocés: Rose.
Sed buenos (y no dejéis de leer el relato. Los comentario serán bienvenidos)
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Sobre La Taberna del Escocés
Martes, 8 de Septiembre de 2009
Hola amigos.
Creo que ha llegado el momento de contaros en qué he andado metido durante el último año. Bueno… año largo. Se trata de un proyecto de carácter devolucionista, colectivo y multidisciplinar, que empezará su andadura el 21 de Septiembre. Un proyecto en el que trabajan más de 30 artistas de toda índole y condición y que hemos tenido a bien llamar…
La Taberna del Escocés.
La idea inicial es muy sencilla. Se trata de contar las desventuras de un grupo de personajes, que ahogan sus penas en un tugurio de mala muerte de un barrio portuario de una ciudad cualquiera. Son, pues, relatos de ficción con una trama que se desarrolla entre las paredes de La Taberna, regentada por El Escocés, un marino viejo y retirado. Las historias son de todo tipo: amor y desamor (no podía faltar), bandas mafiosas, un Tesoro que no termina de aparecer, músicos disidentes, asesinatos, venganzas… y, sobre todo, grandes dosis de humor.
Una banda de Blues, Blue Identity, ha transformado esos relatos en unas estupendas canciones, con un estilo que un profano como yo definiría como Blues Fusión. Aunque el lanzamiento oficial será el 21 de Septiembre, coincidiendo con el equinoccio de otoño, el viernes 18 habrá una especie de preestreno en La Fídula (C/Huertas 57, Madrid) con algunas de las canciones. Y al que espero que asistáis en masa (y por masa me refiero a muchos… y por muchos me refiero a que corráis la voz y llevéis a amigos, familiares y vecinos).
Para la parte gráfica del proyecto, un grupo de dibujantes está trabajando en la adaptación a cómic de las historias, sacando ilustraciones y diseñando una camiseta con la que esperamos obtener fondos para la publicación editorial del conjunto.
Es un proyecto devolucionista, como decía antes. Y eso consiste, en esencia, en que los autores y artistas del proyecto renuncian a los derechos de autor sobre sus obras. Todo queda devuelto al dominio público y cualquiera es libre de explotarlos, sin tener que pedir permiso ni darnos un euro de lo que saque. Sólo hay una obligación: Dejar bien claro la autoría de la obra.
¿Qué sacamos nosotros de todo esto? Aparte de la satisfacción personal, muchas otras cosas… pero eso es un tema del que hablaré en otro momento, porque tiene muchos ingredientes de filosofía y de denuncia social… y lo importante de este texto es anunciaros la presentación…
Sed buenos (y pasaos por la web a echar un ojo. www.latabernadelescoces.org)
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Sobre la sustituta
Miércoles, 20 de Mayo de 2009

La profesora sustituta
Hola amigos.
En tercero de BUP yo tenía una profesora de lenguaje a la que llamábamos “La Garrapata”. Era un mote heredado de cursos anteriores, así que muy bien no sé a qué venía. Unos decían que era por la inmensa verruga que tenía en la cara, de esas verrugas peludas que parecen tener personalidad propia, y una opinión bien formada sobre política. Una verruga hipnótica que, aún sin tener con qué hacerlo, te da la sensación de que te está mirando… y no bien, precisamente. Otros decían que la llamaban así porque era ligeramente contrahecha y pequeña. Y fea como su mote. Yo me inclino a pensar que simplemente alguien le puso ese mote porque le pareció especialmente desagradable.
Lo cierto es que con ella mis posibilidades de aprobar se podían equiparar a las de un emigrante recién llegado del África más profunda, sin saber castellano y, posiblemente, con alguna deficiencia auditiva aguda. Algunas sillas sacaban mejores notas que yo. Con ella todo el mundo estaba suspenso y, al menos en mi caso, no hacía falta que demostrara lo contrario. En realidad a mí no me preocupaba lo más mínimo suspender lenguaje… a fín de cuentas yo siempre he sido de ciencias. Pero a mis padres nunca les gustó que yo suspendiera nada, así que cada vez que llevaba las notas a casa había conflictos generacionales en los que siempre se terminaba oyendo “jovencito, yo a tu edad ya estaba trabajando”. Pero no sólo por el lenguaje, sino por el resto de asignaturas que suspendía, que no eran pocas. Nunca fui un alumno muy aplicado.
El tercer trimestre “La Garrapata” se puso mala. Ese hecho supuso que corrieran muchos rumores sobre las posibles enfermedades de la pobre mujer. Algunos realmente imaginativos. Al final resultó ser Hepatitis, lo que la mantuvo de baja durante el resto del curso. Para ella fue una mala noticia, pero para nosotros abría un resquicio a la esperanza. El profesor de sustitución que pone la compañía de seguros desde el kilómetro cero no podía ser peor que la señora de la verruga.
El profesor fue en realidad una profesora. Era joven y guapa. Pero sobre todo joven. Bueno, y guapa. Y entró en clase el primer día con un estilo diferente. Para empezar se sentó en la mesa del profesor con las piernas cruzadas. Se presentó y empezó a contarnos una historia sobre su primer día de clase en la facultad. Era una historia divertida, con algunos reveses y contada de una manera muy interesante. Ni que decir tiene que la clase se pasó volando. Ella había usado su presentación para enseñarnos lo que haríamos el resto del trimestre: Escribir historias.
Ahí me ganó.
Por primera vez escuché palabras como “presentación-nudo-desenlace”, trama, relato clásico… comedia, drama. Yo había leído siempre mucho, pero jamás se me había ocurrido pensar que las historias se tienen que contar de una manera concreta, que hay una estructura, y que se viene haciendo de la misma manera desde siempre. Entre otras cosas porque no hay otra forma de hacerlo, sobre todo si se pretende que la gente se entere o no se aburra. Y, lo mejor de todo: los deberes eran escribir relatos. No hace falta que diga que esos deberes los hacía sin rechistar.
El primer relato que hicimos hubo que leerlo en voz alta delante de toda la clase. A mi grupo nos había tocado hacer un drama. Y en cierta forma era un drama. Visto desde lejos. Trataba sobre venganza de un poli al que matan a su compañero. Lo sé, no era muy sofisticado y, bueno, se han hecho mil y una películas sobre lo mismo. Algunas hasta aceptables y todo. Sobre todo las que no están hechas en Hong Kong. Ese relato tuvo dos cosas buenas.
1) Me pusieron un ocho. El primer ocho en lengua de la historia de la familia. Conseguí sacar más puntos con ese relato que la suma de todas las notas desde el colegio.
2) El rotundo aplauso de mis compañeros, y alguna que otra carcajada de la profesora (en los momentos en los que tenía que hacerlo). Algo que, sin duda, engancha…
El relato lo perdí. Al menos no lo encuentro. Pero ya se sabe… las madres lo guardan todo, así que posiblemente esté en el montón de papeles del trastero. Curiosamente el nombre de la profesora no lo recuerdo, aunque creo que no sería difícil averiguarlo. Si alguna vez consigo publicar alguna cosa… mejor… cuando consiga publicar alguna cosa, buscaré su nombre para dedicárselo… a fin de cuentas ella tendría parte de la culpa ¿no?
Sed buenos.
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Protegido: La carrera de Canillejas (dedicada)
Lunes, 28 de Noviembre de 2005Popularity: 2%

