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Artículos con la etiqueta ‘policía’

Sobre series: Perdidos

Lunes, 31 de Mayo de 2010
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The Wire (Bajo escucha) Serie de la HBO

Hola amigos.

El 23 de Mayo de 2010 será recordado por todos como el día que cambió el mundo. ¿Terminó la crisis? ¿Millones de personas encontraron trabajo? ¿Los especuladores que se han llevado la pasta de medio mundo se han encontrado por la mañana con un palo de escoba astillado metido por sus soberanos culos? Me temo que no. El 23 de mayo pasará a la historia por ser el día en que terminó Lost (Perdidos). La serie esa en la que un avión se estrella en una isla misteriosa y luego nadie se entera de nada.

Y de ese truño voy a hablar hoy.

Antes de nada tengo que admitir que yo veía Lost, y lo veía cuando nadie más lo hacía y era conocido como “Perdidos”. La emitían los domingos por la tarde, justo a la hora en la que la gente decente se despertaba de la siesta, y hay que reconocer que no estaba mal. Porque eso del accidente, la isla con extraños sonidos, los personajes un poco estereotipados y los flashbacks de sus vidas anteriores, hacían ver que quizá había algo más en todo eso. Admito que captó mi interés, sobre todo teniendo en cuenta que me gusta adelantarme a lo que va a pasar y con “perdidos” no lo conseguía.

Y una cosa llevó a la otra y terminó la primera temporada y empezó la segunda. Así que había que seguirla, sólo por ver si alguna de las suposiciones hechas en los primeros capítulos eran ciertos. Pues, oye, que no está mal tampoco. Las tramas se complicaban cada vez más, había nuevos personajes (parecía que la isla estaba un poco más habitada de lo que cabría suponer siendo desierta) y la tensión sexual entre el trío protagonista tenía su aquel.

Al finalizar la segunda temporada pasó algo terrible: J. J. Abrams, el creador de la serie, se marchó. Y la serie se fue  definitivamente al garete entera. Algo que estaba pensado para ser poco más que un episodio piloto impactante y luego ver qué pasa, empezó a alargarse en el tiempo innecesariamente. Los personajes entraban y salían de la isla, había muchísima gente allí, cambios erráticos en las personalidades, cambios argumentales sin venir a cuento y errores, muchos errores.

Pero soy terco y vi cinco temporadas completas. A pesar de que cada vez había menos por dónde coger la serie. Y cuando metieron los viajes en el tiempo… en fin. Insostenible. La serie se llama Perdidos, y me perdieron definitivamente por dos motivos: cuando no fui capaz de recordar un episodio en concreto que me llamara la atención y cuando me desperté a las tantas de la madrugada en el esperadísimo comienzo de la sexta y última temporada. ¡Me había dormido de puro aburrimiento!

La serie es una basura. Una de las mayores cacas que se han hecho en la televisión mundial. Y lo mantendré ante quien sea con argumentos.

Si de verdad queréis ver una serie en condiciones, en la que no se insulte continuamente a la inteligencia del espectador, pensada como un todo desde el principio, con argumento, tramas complejas, personajes, historias cruzadas y, además, con mucha crítica social, The Wire es vuestra serie. Trata sobre el departamento de policía de Baltimor y la lucha contra la droga y las bandas de crimen organizado. Pero abordando, además, otros temas que parecen poco relacionados con las drogas: política, corrupción, educación, economía… Explica de una manera tremenda cómo el dinero de las drogas llega hasta el mismísimo senado de los EEUU, cómo todo el mundo saca su tajada. Entretiene y enseña y, además, hace pensar. Claro que era lo mínimo que se podría esperar tratándose de una serie de la HBO. Por ponerle dos pegas, alguna tenía que tener, decir que sólo dura cinco temporadas de trece episodios cada una y se hace corto. Y que la versión original es complicadísima de seguir porque está lleno de argot de las calles, y la versión española está muy poco cuidada.

Otro día os hablaré de Roma, Los Soprano, Mad Men, The Office, Dexter… hay muchas series ahí fuera. Pero, de verdad, no perdáis el tiempo con Perdidos. Es lo mejor que podéis hacer.

Sed buenos.

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Libros - Wilt

Martes, 30 de Junio de 2009
Wilt y la muñeca

Wilt y la muñeca

Hay que leer de todo. Pero yo también soy partidario de divertirse leyendo. No todo es aprender, digo yo. Así que en mi biblioteca particular siempre hay un lugar destacado para los libros de humor. Y, con humor, no me refiero a libros de chistes de Lepe o cosas así. Me refiero a literatura de humor.

Otro de mis libros favoritos de todos los tiempos, un libro que suelo releer con cierta regularidad, es el libro que recomiendo esta semana. El libro se titula como su protagonista: Wilt, y, aunque no es el objeto de este artículo, os digo que tiene dos secuelas igualmente divertidas. Para los que no quieran leer, que de todo hay en la viña del señor, hicieron una película a finales de los ochenta bastante fiel al libro. Pero, como siempre, el libro es mejor.

Sin entrar en muchos detalles, la historia trata sobre Wilt, un amargado profesor de literatura en un instituto de formación profesional, que da clases a chicos, digamos, poco interesados en la literatura. Tiene una mujer, Eva, que es una persona muy vital y, sobre todo, propensa a cambiar de aficiones, según sople el viento de la modernidad. Wilt fantasea imaginando el crimen perfecto mientras saca a pasear al perro, y más concretamente, con el asesinato de su mujer. Al conocer a una pareja de excéntricos norteamericanos, la vida de Wilt se complica. Para no reventar nada, sólo diré que entra en escena una muñeca hinchable y un triste oficial de policía, el inspector Flint, que le acusa de la desaparición de su mujer.

Tom Sharpe consigue no ya arrancar una sonrisa, sino hacer reír a carcajadas. Tiene diálogos inteligentes e ingeniosas situaciones. Es un libro sin grandes pretensiones. Sólo hacer reír, que no es poco. Literatura de consumo, que dicen.

WILT
TOM SHARPE

ANAGRAMA
254 páginas
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788433920836
Colección: ANAGRAMA COMPACTOS
Edición:11ª
Año de edición:2002

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Sobre la violencia en Nepal

Miércoles, 9 de Abril de 2008
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Manifestaciones en Katmandú

Hola amigos.

Hoy, mientras desayunaba, he oído algo que me ha dejado preocupado. Le han dedicado unos 12 segundos a una noticia que, habitualmente, me habría importado un pito pero que, a día de hoy, me resulta sensible. Lo siguiente que he hecho ha sido ha sido conectarme a y buscar información ampliada…

Esto es lo que he encontrado.

Ayer la policía Nepalesa acribilló a balazos al menos a seis Maoístas e hirieron a otros cinco, según fuentes oficiales, durante violentos disturbios entre los partidarios del Congreso de y maoístas en el distrito de Surkhet.

Además, un candidato del Partido Comunista de (Marxista-Leninista Unificado) en las elecciones para una Asamblea constituyente que se celebran mañana jueves en murió tiroteado por unos desconocidos

Este no ha sido el primer incidente (aunque sí el primero con repercusión en la prensa española). He encontrado más información sobre otros altercados relacionados con las elecciones de mañana en un periódico de Los Ángeles (maravillas de ). Podéis verlo en el enlace: La Opinión

Hay que saber que hasta 2006 estaba enfrascada en una guerra civil, entre el ejército y un grupo insurgente Maoísta. Ese año se llegó a un acuerdo que terminaría con la guerra y, de paso, se votaría una asamblea en la que se proclamaría la República, después de muchos siglos de monarquía.

Conclusión: Dentro de 170 días 10 horas y 50 minutos despegará un avión hacia . Lo importante de este hecho es que yo estaré dentro de él… dispuesto a correr una gran aventura. Espero que los disturbios y la violencia terminen antes de que yo aterrice… por el bien de ellos y por mi propia seguridad.

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Sobre el Dilema del Prisionero

Miércoles, 7 de Marzo de 2007
El prisionero que no delató

El prisionero que no delató

Hola amigos.

Supongamos que has sido detenido por la policía por ser sospechoso de haber cometido un delito. Y supongamos también que por el mismo motivo han detenido a otro tipo. La policía no tiene pruebas de que el delito lo hayáis cometido ninguno de los dos, pero lo sospecha. Después de separaros en dos habitaciones diferentes, la policía te ofrece un trato: Si delatas a tu compañero éste será condenado, digamos que a 10 años de prisión y tú saldrás de rositas en ese mismo momento. Ahora bien, este mismo trato le está siendo propuesto a tu colega, con lo que, en caso de que él te delate a ti, serás tú el que cumpla los 10 años de condena o 6 años si os delatáis mutuamente. Sólo en el caso de que ninguno de los dos os delatéis, la condena para los dos será de escasamente seis meses, por un delito menor.

¿Qué harías?

Sin entrar en valoraciones personales (depende de cómo conozcas al otro y lo inclinado que esté para delatarte a ti o no) o de las ganas que tengas de visitar las duchas de la cárcel (y comprobar si es cierto eso que dicen del jabón), la solución a este dilema siempre pasa por delatar a tu compinche. Por una sola razón: si él no te delata a ti (qué majo), sales inmediatamente de comisaría, y si él te delata “sólo” cumples 6 años, en lugar de los 10. Lo mejor para los dos sería no delataros mutuamente, pero entre tú y yo… al otro lo han detenido por delincuente, así que no te puedes fiar mucho de él, ¿no?

Esto, que parece una película policíaca, se conoce como “El dilema del prisionero” y, aunque parezca una tontería, lo usamos con mucha frecuencia en el día a día. Matemáticos que han ganado el premio Nóbel le han dedicado muchos años de estudio, cientos de artículos y multitud de libros. Así que algo tendrá. Digo yo.

Etólogos y otros tipos que pasan más tiempo mirando animales que personas, usan una versión del dilema del prisionero con infinitas repeticiones para explicar por qué si los seres están programados para sobrevivir como individuos existen comportamientos, en principio, altruistas para el grupo. Porque, aunque el dilema se resuelve delatando al compañero (lo denominaríamos “no ayudando” al compañero), cuando sólo se repite una vez, en un sistema con infinitas repeticiones donde los individuos tienen memoria, no ayudar al compañero puede no ser rentable a la larga. Si tú no me ayudas a mí, lo mismo yo no te ayudo a ti cuando lo necesites. Y sin embargo una colaboración general repercute en un bien para todos y, por tanto, para cada uno…

No sé, hay que mirar esto con lupa, porque, como he dicho, lo dicen personas que pasan la mayor parte del tiempo sólos en el campo, con un sombrero camuflado con ramas y demasiada crema contra el sol…

Sed buenos

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