Fotos
Huyendo del objetivo Que Mariu y Kike expliquen esta instantánea La zona bien merecía una instantánea Escapada Cultural, y 3
Publicidad

Artículos en la categoría ‘Filosofía’

Sobre el dilema del doctor House

Martes, 10 de Abril de 2007
20070327.jpg

Gregory House

Hola amigos.

Supongamos que estás enfermo. Muy enfermo. Digamos que los excesos de la juventud te han pasado factura y tienes, por ejemplo, el hígado fatal. La única solución que tenemos para esta enfermedad es la implantación de un hígado nuevo. Esto no supone ningún problema moral. Algún donante anónimo nos cede el suyo después de morir convenientemente de algo natural y ya está. Pero supongamos que no es así. Supongamos que el médico tiene que matar a alguien compatible y quitarle su hígado para ponértelo a ti. Alguien sano, se entiende, o lo suficientemente sano como para seguir viviendo con su hígado durante un tiempo aceptable. ¿Permitirías al cirujano hacerlo? Piensa bien la respuesta, porque de ella depende tu vida: Se lo quitan y vives, pero no se lo quitan y mueres. Y no busques trucos o juegos de palabras. Se trata de vivir o morir.

Yo creo que elegiría continuar con mi hígado enfermo a ver qué pasa. Posiblemente optaría por morir y dejar viviendo a la otra persona. Pero yo es que siempre he sido muy bueno, claro. Cuestiones morales aparte (¿Quien soy yo para determinar que alguien debe morir en mi lugar?) creo que, por pura lógica, quitarle un órgano a alguien para dármelo a mí, suponen dos operaciones y una muerte, por sólo una muerte si no se lo quitan. Mucho menos trabajo para obtener el mismo resultado: un tipo vivo y uno muerto. Claro que el papel que me tocaría interpretar es un poco chungo . Claro que si el tipo es una amenaza para la sociedad o, mucho mejor, tú eres un gran benefactor de la comunidad, a lo mejor podría ser menos difícil elegir, desde un punto de vista moral…

Vamos a complicarlo un poco. Supongamos que no eres sólo tú y tu hígado. Supongamos que hay más gente enferma a la espera de órganos. Hay un tipo que necesita un páncreas, otro se conformaría con un pulmón, dos tipos requieren de los riñones, y otro un corazón nuevo. Estamos hablando de sacrificar a uno para salvar a seis. Ahora la cosa cambia, ¿No?. Quiero decir que en este caso ya no se cambia la vida de una persona por otra, sino que se sacrifica a uno y se permite vivir a seis. ¿Es esto ético? ¿Haría bien el cirujano en abrir en canal al tipo altruista para repartir sus órganos entre seis enfermos moribundos? Si tu respuesta es sí, enhorabuena. Eres un Utilitarista.

El utilitarismo se define como aquellas actuaciones que defienden la producción del máximo bienestar para el máximo número de personas. En este caso que vivan seis personas ofrece un mayor bienestar que el que viva sólo una y, por tanto, según esta corriente filosófica, estaría bien visto. Hay más gente satisfecha, luego es mejor. Incluso estaría permitido viéndolo desde la otra perspectiva, la del utilitarismo negativo, que defiende que hay que promover las acciones que causen el menor daño al menor número de personas. Sólo se dañaría a uno y se beneficiarían seis (y el cirujano, que cobra por horas). En fin, que como casi todo lo que escribo, no lo he inventado yo. Lo inventó un tal Jeremy Bentham allá por el siglo Equis Uve Palito Palito Palito (S XVIII) y lo continuaron otros hasta nuestros días. El tema, para quien le interese, está muy documentado en grandes volúmenes de cuero en alguna biblioteca olvidada y polvorienta. Pero haciendo clic en el enlace El utilitarismo, podéis ver un resumen interesante.

Yo, por si acaso, me voy a cuidar un poco más los riñones, los pulmones, el hígado y, sobre todo, el corazón.

Sed buenos.

PD.- Lo del doctor House del título era para captar vuestra atención.

Popularity: 1%

Sobre el Dilema del Prisionero

Miércoles, 7 de Marzo de 2007
El prisionero que no delató

El prisionero que no delató

Hola amigos.

Supongamos que has sido detenido por la policía por ser sospechoso de haber cometido un delito. Y supongamos también que por el mismo motivo han detenido a otro tipo. La policía no tiene pruebas de que el delito lo hayáis cometido ninguno de los dos, pero lo sospecha. Después de separaros en dos habitaciones diferentes, la policía te ofrece un trato: Si delatas a tu compañero éste será condenado, digamos que a 10 años de prisión y tú saldrás de rositas en ese mismo momento. Ahora bien, este mismo trato le está siendo propuesto a tu colega, con lo que, en caso de que él te delate a ti, serás tú el que cumpla los 10 años de condena o 6 años si os delatáis mutuamente. Sólo en el caso de que ninguno de los dos os delatéis, la condena para los dos será de escasamente seis meses, por un delito menor.

¿Qué harías?

Sin entrar en valoraciones personales (depende de cómo conozcas al otro y lo inclinado que esté para delatarte a ti o no) o de las ganas que tengas de visitar las duchas de la cárcel (y comprobar si es cierto eso que dicen del jabón), la solución a este dilema siempre pasa por delatar a tu compinche. Por una sola razón: si él no te delata a ti (qué majo), sales inmediatamente de comisaría, y si él te delata “sólo” cumples 6 años, en lugar de los 10. Lo mejor para los dos sería no delataros mutuamente, pero entre tú y yo… al otro lo han detenido por delincuente, así que no te puedes fiar mucho de él, ¿no?

Esto, que parece una película policíaca, se conoce como “El dilema del prisionero” y, aunque parezca una tontería, lo usamos con mucha frecuencia en el día a día. Matemáticos que han ganado el premio Nóbel le han dedicado muchos años de estudio, cientos de artículos y multitud de libros. Así que algo tendrá. Digo yo.

Etólogos y otros tipos que pasan más tiempo mirando animales que personas, usan una versión del dilema del prisionero con infinitas repeticiones para explicar por qué si los seres están programados para sobrevivir como individuos existen comportamientos, en principio, altruistas para el grupo. Porque, aunque el dilema se resuelve delatando al compañero (lo denominaríamos “no ayudando” al compañero), cuando sólo se repite una vez, en un sistema con infinitas repeticiones donde los individuos tienen memoria, no ayudar al compañero puede no ser rentable a la larga. Si tú no me ayudas a mí, lo mismo yo no te ayudo a ti cuando lo necesites. Y sin embargo una colaboración general repercute en un bien para todos y, por tanto, para cada uno…

No sé, hay que mirar esto con lupa, porque, como he dicho, lo dicen personas que pasan la mayor parte del tiempo sólos en el campo, con un sombrero camuflado con ramas y demasiada crema contra el sol…

Sed buenos

Popularity: 2%

Archivo
Categoría