
Fumando un habano a lo grande
Hola amigos (he vuelto).
Si yo dijera que hay un tipo que se llama Carlos Slim seguramente os quedaréis igual que una vaca viendo pasar al tren. Pues es un tipo muy conocido en ciertos círculos. De hecho es conocido, entre otras cosas, por ser la persona que ha desbancado a Bill Gates en el puesto número uno de la lista Forbes de hombres más ricos del mundo. Y para eso hay que ser muy muy muy rico.
Este empresario mejicano tiene en su poder la friolera de cuarenta y un mil millones de euros, más concretamente 41.153 millones de euros, casi 8 billones de las antiguas pesetas. Un dineral. Teniendo en cuenta que en Méjico el 41% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, y que la renta per cápita, esto es, los ingresos medios anuales por ciudadano, no llegan a los 14.000 dólares (algo más de 10.700€), tiene más “mérito” la cosa.
Carlos Slim tiene 70 años. Nació en 1940. Así que, según las estadísticas oficiales para Méjico, le quedan dos años de vida. Aunque, también según las estadísticas, las personas que gozan de un buen nivel de vida (y se supone que este hombre goza del mejor nivel de vida posible) viven una media de 10 años más que el resto. Así que le quedan unos 12 años de vida. Voy a ser generoso: que sean 20 años. Se morirá viejo y feliz a la avanzada edad de 90 años.
Pues bien, para que este tipo pueda disfrutar de toda su fortuna, en los 20 años que le quedan, DISFRUTAR con todas las letras, para morirse sin un céntimo en la cuenta bancaria, debería de gastar la friolera de:
5.715.812€ al día.
O sea, más de cinco millones de euros al día, todos y cada uno de los días de aquí hasta que se muera. 238.158€ a la hora, todas y cada una de las horas, sin pegar ojo, sin hacer otra cosa que gastar dinero. Casi cuatro mil euros al minuto… todos y cada uno de los minutos…
A mí no se me ocurre en qué gastar casi 6 millones de euros al día. Qué cosas comprar para dilapidar tamaña cantidad de dinero. Hay un tope máximo de caviar que comer, de Ferraris que comprar, de bellas mujeres a las que agasajar (y sólo agasajar, porque el hombre tiene 70 años ya y, bueno, el dinero puede dar la felicidad, pero no garantiza una erección en condiciones, por muchas pastillitas de Avatar que se tome) y de cigarros habanos que fumar, encendiéndolos con billetes de 500€ (siempre que no le vea la policía, porque quemar dinero es delito).
Lo curioso del asunto es que, tras el primer año gastando dinero sin parar, 66€ al segundo, habría dilapidado algo más de 2.000 millones de euros. Y, suponiendo que tuviera su dinero en un banco, en una cuenta corriente de esas del banco naranja o similar, al día siguiente de ese primer año, le ingresarían 1.172 millones más, por los intereses de los otros 39.000 millones de euros todavía intactos en la cuenta. Habría que quitarle, eso sí, los impuestos correspondientes.
Esta mareante cantidad de números sólo quiere decir una cosa: El hombre más rico del mundo tiene más dinero del que puede gastar una persona en su vida. Y yo me hago la siguiente pregunta: ¿Para qué tener entonces tanto dinero? ¿Para qué seguir ganando más y más si es completamente imposible gastarlo? 41.000 millones de euros debe de ser lo más parecido a tener dinero infinito.
Supongo que sus 6 hijos y su amantísima esposa no opinarán lo mismo.
Yo sólo puedo hacer una cosa desde aquí. Ayudarle a gastarlo. Con su presupuesto de una hora, apenas una limosna para él, yo financiaría una película de bajo presupuesto de 90 minutos (promoción incluida). Ahora que sé lo caro que es el cine… y eso que no me puedo quejar.
Por cierto: si queréis ver algunos fotogramas y carteles promocionales de la película, pasaos por la página de La Taberna del Escocés y veréis también algunas caras conocidas.
El 29 es el estreno… pero ya iremos informando.
Sed buenos.

Yo con 5 millones de euros tendría para una vida repleta de buenos momentos, viajes, caprichos, buenas compañías…de todo. Lo que pasa a muchos de estos ricos, es que les pilla viejos y se lo gastan en payasadas. Yo si que sabría en qué gastarlos, pero tendré que jugar a la primi porque de otra manera nunca tendré esa posibilidad. Buen artículo Kike.