No dormir lo suficiente por las noches tiene consecuencias desastrosas. Además de estar cansado y sentir un malestar general que ni las aspirinas pueden remediar, uno se puede llegar a perder. O, más que perder, a no elegir el ramal del camino adecuado. Y eso fue, más o menos, lo que nos pasó el sábado. Así que ni vimos una poza, sólo cruzamos uno de los tres arroyos y dormimos la siesta debajo de un árbol frondoso.
Y el que cuenta todo esto se dejó las botas en el maletero del coche de otra persona y se vio obligado a caminar en sandalias… con lo que admira más a los viejos Romanos que conquistaron medio mundo con ese calzado.
