Sobre llorar en el cine

Así William Wallace hace llorar al más pintado

Así hace al más pintado

Hola amigos.

Dice la Biblia que esto es un valle de lágrimas. Pero no para mí. Yo no soy un tipo de lágrima fácil. Es que no me sale, lo siento. Y si ya de por sí resulta complicado verme echar una lágrima, en el día a día, por medios externos es mucho más difícil. Por medios externos me refiero a alguna novela, o alguna película. Especialmente con las películas. Vamos…que no sé lo que es llorar en el .

Eso no quiere decir que no me emocione. Hay algunas veces que ha ocurrido. Por ejemplo, con . Me llegó a la patata, que dicen. Pero contuve la emoción y al final sólo fue un nudo en la garganta. Eso sí… llega a leer sobre la tumba la carta que escribe su hijo a la madre muerta y me deshago en lágrimas. A lo mejor.

Una película que me ha emocionado siempre que la veo, y la he visto un buen puñado de veces, es Braveheart, de Mel Gibson. Que cualquiera me dirá: ¿Cómo te puedes emocionar con una película en la que pulverizan el record mundial de litros de sangre por minuto de metraje y el record olímpico de brazos cortados? Pues sí, me emociona. No para llorar, pero sí de nudo en la garganta. Pero es que la escena de William Wallace, subido en el caballo, arengando a las tropas me enciende. Es uno de esos momentos en los que me gustaría tener una espada en la mano y lanzarme a la batalla (no demasiado deprisa, no fuera a llegar de los primeros). Iba a ponerlo en letras, porque me lo sé de memoria, pero a lo mejor el vídeo se agradece más.Imagen de previsualización de YouTube

El final de la película es curioso. El noble Robert Bruece, un personaje con un gran conflicto interior, se encuentra con los restos del ejército de William Wallacer frente a los nobles a los que tiene que rendir pleitesía. Básicamente rendirse. Pero en lugar de eso arenga a las tropas, no al nivel del héroe de la película, pero con un discurso de esos que inflaman los corazones, y se lanzan a la carga blandiendo espadas de las que cortan, cuesta a bajo y con cara de haber perdido la razón. En la película no sabemos qué pasó.

Lo que pasó en la realidad se llamó La batalla de . Y ocurrió tal día como hoy, pero del año 1314. Resulta que fue la batalla en la que consiguió la tan ansiada . Quizá los cronistas exageren un poco, pero dicen que apenas 6.000 escoceses se enfrentaron a 20.000 ingleses y ganaron. También dicen que había caballeros templarios infiltrados, los restos de la orden que habían escapado a las hogueras. En lugar de faldas de cuadros escoceses llevarían otras a cruces. A lo mejor, no sé. Pero con caballeros templarios luchando en tu bando cualquiera gana.

Lo que sí es seguro es que un montón de ingleses murieron aquel día. La mayoría reclutados ex profeso para esa batalla entre los campesinos de la tierra del señor. Demostrando el dicho que afirma que una guerra es un lugar donde muere gente que no se conoce defendiendo los intereses de gente que sí se conoce.

Vale. Sé que cualquiera que lea esta portada podría decir que no le ha aportado nada. Que William Wallace vivió de verdad. Vale. ¿Y qué? Pero seguro que todos habéis dado al vídeo y habéis visto mi secuencia favorita. Con eso me conformo.

Sed buenos

Acerca de Kike Castelló

Montañero, escritor, bloguero, productor, guionista y director de cine, revolucionario aficionado, tertuliano a ratos, ex presidente de mi comunidad, buen profesional y mejor persona. Y ahora también tío. Me considero un Leonardo DaVinci de la éra moderna. Evidentemente, me tengo en gran estima.
Esta entrada fue publicada en Cine, Historia, Portada y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>