Todo lo bueno llega a su fin. Y el fin de semana no era menos. Así que tocaba regresar a casa, aunque para eso había que hacer una marcha de 4 horas por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Lo que viene a ser desandar lo andado.
Entre las casas que había que superar estaba, como no, descender Las Clavijas… o lo que es lo mismo, bajar una pared vertical sólo con la ayuda de nuestras manos y pies, y de una cadena puesta allí para eso. Una experiencia no apta para gente con vértigo.
Llegamos un numeroso grupo de gente a la vez al peligroso paso y conseguimos empezar los primeros. Algo que vino bien porque toda la comitiva se detuvo cuando a una de las chicas más jóvenes le dio un ataque de pánico…
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