Otro fin de semana anticiclónico y un marco incomparable. A pesar del madrugón todo parecía indicar que serían unos días magníficos. Teníamos algo abandonado Gredos y su refugio, después de la sobredosis de hace un par de temporadas (Cinco lagunas y Almanzor) (Minipuente de Mayo). Además tenía el aliciente, al menos para mí, de ser la primera vez que iba a ver el circo de Gredos nevado y la primera en atravesar la laguna grande completamente helada.
Dani, un amigo de Elena, se ofreció, además, a enseñarnos todo lo que hay que saber sobre detenciones en hielo con y (sobre todo) sin piolet, algo que (creo que hablo por todos) nos estará recordando nuestros músculos doloridos durante un tiempo. Gracias por los consejos y la paciencia.
Y no puedo, por menos, que mencionar, lo refrescante que es una cerveza en el refugio Elola desués de merecérselo. Y el que más se lo mereció fue, claro, Oscar, el promotor de este fin de semana helado.
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