Sobre el planeta Tierra (muy rápido)

Ese pequeño planeta azul

Ese pequeño planeta azul

Hola amigos.

Imaginemos que viéramos toda la de condesada en un solo año. No tenemos tiempo para más y hay cosas interesantes que ver en la tele. Así que, nos saltamos lo del Big Bang, el polvo cósmico y lo de formándose incandescente… de hecho, nuestro día 1 de enero empieza así… incandescente…

Desde luego no era un lugar muy agradable para vivir. Para empezar hacía demasiado calor… más o menos el mismo que hace en el núcleo terrestre ahora mismo. Pero por suerte la cosa no duraría mucho… sólo había que esperar a finales de febrero. Para entonces la corteza terrestre ya estaba solidificándose a buen ritmo e, incluso, había una cosa parecida al océano. Quitando alguna erupción volcánica y las enormes mareas producto de la luna, que estaba más cerca de la Tierra que ahora, el mes de febrero y el de Marzo casi al completo fueron un auténtico peñazo. Y sin un solo puente.

Pero los últimos días de Marzo la cosa cambió un poco. Algo se movía en el agua, y no era una botella de un náufrago precisamente. No. Se trataba de los primeros organismos unicelulares, apenas unas pequeñas . Pronto cambiaron un poco y se pusieron a hacer reacciones químicas alegremente. Podemos decir que el último día del mes de marzo tuvo lugar el primer cambio climático de la historia. Sólo que en lugar de CO2 emitieron oxígeno… lo que ahora respiramos.

Digamos que el planeta es tan grande, que las bacterias asesinas necesitan seis largos meses para llenarlo todo de oxígeno, por lo que ya estamos casi en octubre. En lugar de ir pensando ya en las navidades, las bacterias y células libres se agrupan en colonias, que es más divertido. Y no es hasta los primeros días de noviembre que se da el siguiente paso y aparecen los seres multicelulares. Desde luego esto se está animando por momentos.

Exactamente el 15 de noviembre, San Alberto, algo pasa en La Tierra. El continente gigante, Gondwana, empieza a separarse y eso, amigos, causa muchas fricciones… ya sabéis, quien se queda con la casa, los niños y el coche… así que la temperatura del planeta aumenta considerablemente. Pero se está a gustito y la se lía a diversificarse… el océano se llena de esponjas, de peces desdentados y de miles de especies de todo tipo (para regocijo de los paleontólogos). Pero esto duró poco, sólo cuatro días, y para el 19 de noviembre, San Simón, se volvió a helar la tierra; y la cuarta parte de todas las especies terminaron en el fondo marino (para regocijo de los paleontólogos).

Todo quedó en calma, más o menos, hasta el 1 de diciembre, momento en el que alguien encontró el interruptor de la calefacción y la encendió otra vez. Quizá fue porque el continente gigante decidió darse otra oportunidad. Y optó por cambiarse el apellido por el de ella, y llamarse Pangea. La vida sale de los mares y coloniza la partes secas, sobre todo en forma de plantas. Hay quien dice que, de llegar a haber una ardilla, ésta podría haber cruzado el supercontinente sin tocar el suelo. Pero no había ardillas. Aunque sí arañas gigantes, y libélulas del mismo tamaño. Yo no habría sido muy feliz allí.

Con los ardores de la reconciliación, Pangea, empieza con una serie de erupciones volcánicas que, mira tú por dónde, terminan con el 85% de todas las especies. Aunque no hubo mucho lugar para la lamentación porque, el cortinglés, empezó al final de la primera semana de diciembre, con la quincena fantástica de los . Fue el momento de mayor esplendor de la Tierra. Había ofertas de dos Tiranosuarios por el precio de uno.

Pero todo terminó bruscamente. El 21 de diciembre, al mediodía, calló un meteorito y terminó con los dinosaurios, y con la mitad de todos los bichos vivientes. Eso ya fue demasiado para Pangea y se separó. Creemos que definitivamente… al menos se parecía bastante a como está ahora.

Entre los bichos que sobrevivieron estaban los , que se extendieron por la faz del planeta, libres de los lagartos con grandes dientes. Digamos que un clima tropical ayudó mucho… era como estar de vacaciones. Y duró hasta el 31 de diciembre, por la mañana. Se levantó una de esas mañana frías, con escarcha en el parabrisas y la sensación de que era mejor haberse quedado en la cama hasta pasado el mediodía. Que es más o menos lo que hizo el primer ser parecido al hombre. A eso lo llamo yo empezar bien… ¡a las dos de la tarde del último día del año! Seguramente de no haber tenido una glaciación por la mañana, se habría levantado antes. Casi seguro.

Esto va a ser rápido. A las 8 de la tarde un bicho parecido a nosotros empieza a emplear herramientas, a las 10 de la noche, otro bicho se instala en Soria, en Atapuerca… y justo cuando Ramón García y Anne Igartiburu empiezan a explicarnos otra vez lo de las campanadas, como a 15 minutos del final del año, aparecemos nosotros, y nuestros primos los neardentales, que nos dejan con el último anuncio del año (otra vez cava).

Faltan 30 segundos para que termine el año. Inventamos la escritura. Y apenas en 20 segundos da tiempo a certificar la caída del imperio romano. A las 12 menos tres segundos Colon desembarca en America. Pero no da tiempo a nada, porque dos segundos después Luis XVI pierde la cabeza de forma involuntaria.

La guerra de independencia contra los franceses, la guerra civil, la primera y la segunda guerra mundial tienen lugar durante el último segundo del año. Apenas unas milésimas de segundo antes del fin, aparece Internet y, justo con las últimas reverberaciones de las campanadas…

Justo en ese momento, termino el artículo.

Sed buenos.

PD.- Ésto que he escrito no ha sido invención mía. Otros muchos lo han hecho antes. Aunque creo que la mayoría con infinito rigor científico (y no esta serie de chascarrillos casi sin sentido). De todas maneras tenía ganas de hacer algo así desde hace tiempo. A quien interese el tema, aunque no lo reconozca en público y prefiera alardear de ver el fútbol, he encontrado una página que tiene los enlaces a los 6 documentales del planeta tierra. Sólo tenéis que pinchar aquí.

Acerca de Kike Castelló

Montañero, escritor, bloguero, productor, guionista y director de cine, revolucionario aficionado, tertuliano a ratos, ex presidente de mi comunidad, buen profesional y mejor persona. Y ahora también tío. Me considero un Leonardo DaVinci de la éra moderna. Evidentemente, me tengo en gran estima.
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