Las ocho de la mañana y el puerto de Cotos son dos palabras que no creí que pudiera unir en la misma frase. Pero ahí estaban, las dos, en una única frase. Y lo que es peor… conmigo incluido. Para los amantes de los datos, decir que el aparcamiento de Valdesquí estaba cerrado a las 8:15 de la mañana y el de Cotos antes de que abrieran Venta Marcelino. Lo dicho, la locura.
Por lo demás, el día impresionante. Sol y calor, nieve hasta hartarse, hielo el justo y necesario, y el equipo requerido para disfrutar de todas estas cosas durante todo el día. Fue cansado, sí, pero valió la pena. Sólo tenéis que ver las fotos para comprobarlo…
Y, por supuesto, agradecer a Arturo sus ayuda como guía… y el gorro.
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