
Un par de gemelos
Hola amigos
Hoy me ha pasado algo sorprendente. Y no es la primera vez que me pasa, la verdad. De hecho es algo que me ha pasado ya muchas veces en estos últimos años, aunque no por habitual es menos sorprendente.
Siguiendo con mis habituales cambios radicales de tema, hoy voy a hablaros de uno de mis escritores favoritos: Ken Follet (el apellido hay que leerlo como si fuera una sola ele, ya que si se pronuncia la elle queda un poco mal en castellano). Para el que no le conozca este señor es el autor de un libro muy leído en el Metro de Madrid, a pesar de su gran volumen, y que a mí me enganchó hasta su penúltima página. Estoy hablando de Los pilares de la tierra. El libro trata sobre un chico pelirrojo muy pero que muy bueno que lucha con denuedo contra unos tipos muy pero que muy malos, mientras construye una catedral. Para mi gusto una buena novela a la que faltaron 1000 páginas más.
Otro libro de Ken Follet que me gustó mucho (y que devoré en un viaje en tren de Barcelona a Madrid) es “La isla de las tormentas”, que trata sobre un espía alemán que intenta desenmascarar la operación de distracción previa al desembarco de Normandía en la Inglaterra de la guerra, mientras es perseguido por un profesor de universidad metido a espía. Este libro tiene un montón de cosas que me gustan, y entre ellas una muy buena adaptación cinematográfica con Peter Sutherland como agente Alemán.
Seguidamente después de los Pilares de la tierra me leí “Una fortuna peligrosa”, de muchas menos páginas y mucho, pero que mucho, menos conocida. Trata sobre un chico de humilde nacimiento en la Inglaterra Victoriana que, por esas cosas que tiene la vida, entra a trabajar en un Banco (de los de dinero) y va ascendiendo hasta ocupar un puesto importante, mientras que unos malos muy malos, dueños del banco, se lo ponen difícil. Sustituyes el Banco por una Catedral y tenemos los Pilares de la Tierra… más o menos. Este, como se puede apreciar, me resultó muy flojo.
Y no hace mucho acabó en mis manos otro libro del bueno de Ken. Se trata del “Tercer gemelo”, novela ambientada en una universidad de los EEUU donde se está haciendo un experimento sociológico sobre si gemelos idénticos que han sido criados en ambientes diferentes desarrollaban gustos y comportamientos parecidos. La cosa se complica cuando a uno, que no creía tener ningún hermano, y menos gemelo, le empiezan a aparecer “dobles” por todas partes.
Y es aquí donde quería llegar. Esta mañana he bajado al bar a desayunar. No es algo que haga muy habitualmente, de hecho a este bar no había bajado nunca. Me he situado junto a la barra, esperando llamar la atención del camarero, y haciéndoseme la boca agua con la visión de los cruasanes recién hechos. Me estaba poniendo al día con las noticias del periódico cuando me han puesto delante un descafeinado de sobre y una tostada con miel, sin yo haber pedido nada de nada. “¿Es para mí?” le he preguntado al camarero, y me ha respondido “Sí, ¿No? Lo de siempre…”. Cuando le he dicho que se estaba equivocando, que era la primera vez que pisaba el establecimiento y que, por Dios, yo no había tomado un descafeinado de sobre (ni de máquina) en mi vida, se ha pensado que le estaba vacilando. Resulta que soy un habitual de su bar… resulta que bajo todos los días a desayunar ahí. Si no yo, un doble perfecto mío.
Y ya me ha pasado más de una vez. Hay gente a la que le resulto familiar. Otros tienen amigos que son clavaditos a mí. Incluso hay un tipo que sale en la tele que es como yo, cuando no llevaba el pelo largo…
Así que, una de dos. O soy un tipo con una cara muy, pero que muy, corriente o hay muchos clones mío pululando por ahí. Espero que todos sean buenos y no me metan en un lío… porque a ver si un doble se va a dedicar a robar bancos y terminan mis huesos en la cárcel. ¿Como le explico al Juez que no era yo, a pesar de que la cámara de seguridad del banco muestra claramente a un tipo como yo, el que se llevaba 20.000 euros en billetes pequeños no consecutivos…?
Sed buenos.
