
Hola amigos.
Si alguna vez vamos de tapas, no me oiréis pedir una ración de champiñones. Nunca. Acepto algunos tipos de hongos, contados con los dedos de una mano (y me sobran 3, por lo menos), y sólo si van acompañados de otras cosas. Pero admito que a la gente le puedan gustar esos seres. Reconozco que sin ellos no habría Queso o Cerveza, y por eso los tolero. La micología, o ciencia de los hongos, es una especialidad difícil. Muchas setas son venenosas, otras psicotrópicas, y algunas comestibles, por lo que en su estudio hay muchas papeletas de colocarse, morirse o indigestarse… por eso dicen que no se debe coger un hongo y comértelo, si no lo reconoces.
Además de los níscalos y del Falo impúdico (con forma de lo que parece por el nombre), hay un hongo que reconocemos inmediatamente. El de la foto. El tristemente conocido como Hongo Nuclear.
Tal día como hoy, 6 de Agosto, pero del año 1945, se pudo ver el primero de estos raros especimenes de hongos, elevándose majestuoso y aterradoramente destructivo, en la ciudad japonesa de Hiroshima. Fue lanzado por la única nación del mundo que ha utilizado armas nucleares contra otra: los EEUU. La intención oficial era terminar con la II Guerra Mundial, al menos lo que quedaba de ella. La intención extraoficial era demostrarle al nuevo enemigo emergente, el comunismo personificado en la figura de José Stalin, el potencial de la nueva arma. La otra bomba, la de Nagasaki, era nada más que la demostración de que tenían más como esa.
En Hiroshima murieron 120.000 personas en los momentos iniciales y unas 70.000 en los días posteriores, sin contar los que sufrieron los efectos de la radiación. La ciudad quedó arrasada. Y Japón, como el resto del mundo, quedó conmocionado. La bomba fue la culminación de una carrera con tres contendientes: EEUU, la URSS y Alemania. La carrera comenzó el 12 de septiembre de 1933 y dio su pistoletazo de salida un físico Húngaro Leo Szilard al descubrir que era posible liberar enormes cantidades de energía mediante reacciones neutrónicas en cadena. Alarmado por el descubrimiento lo patentó como Bomba Atómica con la intención de evitar que gente sin escrúpulos pudiera fabricarla, y cedió la patente al Reino Unido. Sólo se podría usar en caso de que los Nazis la obtuvieran por su cuenta.
Leo Szilard participó en el famoso proyecto Manhatan junto a otros grandes científicos, casi todos pacifistas y de izquierdas, pero profundamente anti nazis. De hecho, cuando fue patente que los alemanes no podrían construir nada parecido a un arma nuclear, Leo Szilard se opuso rotundamente a que fueran utilizadas contra Japón o contra nadie. No le hicieron caso, claro, y se pasó el resto de su vida luchando contra la proliferación de armas nucleares en el mundo. No tuvo éxito y su “criatura” se convirtió en un monstruo causante de la guerra fría.
El concepto es muy simple, una vez que se descubre, claro. Consiste básicamente (pero muy básicamente, ojo, que tampoco quiero ponerme aquí a explicar como fabricar una bomba nuclear, no sea que me invadan los americanos) en un elemento radioactivo al que se le añade una bomba convencional de gran potencia que, al explotar, inicia una reacción en cadena, liberando gran cantidad de energía. La costumbre es explotar la bomba, no al chocar contra el suelo, sino unos metros más arriba, para multiplicar el efecto destructivo.
En la zona cero, donde cae la bomba, no sobrevive nada. N A D A. Dependiendo de la potencia en Megatones (Megatoneladas, o millones de toneladas de TNT) el radio de acción de la zona Cero es más o menos grande. Lo que está fuera de la zona cero es afectado por la radiación y por el viento nuclear, una inmensa fuerza de succión que arrastra todo a su paso hacia el tallo de champiñón del hongo nuclear. Y lo que sobreviva a eso… bueno, tendrá tantas secuelas físicas que, la verdad, más le habría valido no haber sobrevivido.
En fin, yo no es por acojonar, pero hay más de 11.000 armas de estas en el mundo, varios cientos de veces más potentes que las que se lanzaron sobre Hiroshima. Y Bush controla más de la mitad… yo no digo nada.
Por cierto. El del bigotillo, no Aznar sino Franco, tenía muy avanzado un proyecto para fabricar una bomba atómica nacional. Sólo la firma de no proliferación de armas nucleares y una gran presión internacional impidieron que se fabricara. Incluso se tenía emplazado el lugar donde se iba a probar el artilugio: El desierto del Sahara. Ese proyecto se cerró pero hay una ley que permitiría fabricar esa bomba si fuera necesario en caso de guerra, ataque externo o similar…
Sed buenos.
