
Hola amigos
Imagina que vives en una isla, completamente solo. No es una isla demasiado grande, pero es bonita y no tienes dificultad para conseguir todo lo que necesitas para sobrevivir. Estás en mitad de un océano enorme y no has visto a nadie nunca. Desde que tienes uso de razón has estado en la misma situación y, por lo que a ti respecta, no hay nadie más en el mundo, porque por más que miras, no ves otras islas, ni nada que se le parezca. Pero empiezas a pensar que tu isla no tiene por qué ser la única isla que hay en el mundo. A lo mejor hay otras islas… y, ¿Por qué no?, a lo mejor no en todas, pero sí en alguna otra de esas hipotéticas islas, hay otros habitantes…
Ahora imagina que no vives solo. Que hay otros 6.000 millones de habitantes en tu isla. Bueno, ya no es una isla, sino que es un planeta, no un planeta muy grande, pero es bonito y se puede vivir bien. Un planeta en la inmensidad del universo. No hay pruebas de que haya otros planetas habitados, pero… ¿Por qué no?
Decía Carl Sagan, famoso divulgador científico autor de los documentales Cosmos y, esto seguro que no lo saben muchos, escritor de la novela en la que está basada la película Contact, que en el universo se calcula que hay unos 85 millones de millones de millones de estrellas. Con que sólo un 1% de las estrellas tengan un sistema planetario, y sólo un exiguo 1% de esos sistemas planetarios tenga un planeta que reuna las condiciones para albergar la vida, pero sólo un 1% la tuviera, y un 1% de esa vida fuera algo más que formas unicelulares, de esos un 1% tuviera inteligencia y, por último, un 1% tuviera una civilización comparable a la nuestra, debería haber unas 85 millones de civilizaciones en el universo.
Así que estamos estadísticamente acompañados. De hecho, la posibilidad de que estemos solos en el universo es tan remota que no se puede contemplar. Por eso no es de extrañar que haya interés por parte de la comunidad científica en comunicarse con alguna de las otras civilizaciones, y para ello se rastrea día y noche el espacio para captar la más mínima señal de radio procedente de las estrellas. Os estoy hablando del proyecto SETI, que significa algo así como Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Hay unas enormes antenas parabólicas apuntando al espacio captando señales que puedan parecer producidas por seres inteligentes, y unos super-ordenadores traduciendo el ruido de fritura espacial en señales inteligibles. Por cierto, todos podemos ayudar en esta búsqueda, en los tiempos muertos de nuestros ordenadores, en forma de un salvapantallas que analiza pequeños paquetes de sonido espacial, buscando patrones inteligentes. Podéis descargarlo en SETI@Home. ¿Te imaginas que es tu ordenador el que encuentra la primera civilización extraterrestre?
Aunque se encontrara una civilización inteligente, de momento sería imposible para nosotros establecer contacto físico con los ET’s (No confundir con las ETT’s, ojo). La razón son las inmensas distancias que hay entre los cuerpos celestes. La estrella más cercana que hay a nuestro Sol es Alfa Centauro, que está a unos 4’36 años luz. La luz recorre 300.000 kilómetros por segundo, lo que sitúa a Alfa Centauro a 41.249.088.000.000 kilómetros. La cápsula Cassini lanzada por la NASA, uno de los ingenios más rápidos construidos por el hombre, alcanzó la velocidad de 44 kilómetros por segundo en su paso cerca de Saturno. Suponiendo esa velocidad como constante, tardaría 29.727 años en llegar a Alfa Centauro. Y eso que es la estrella más cercana…
Total, que no estamos solos, seguramente, pero como si lo estuviéramos… porque cualquiera se mete en un viaje de 29.727 años para pedirle sal al vecino más cercano.
Sed buenos (que dijo ET)
