Si la tauromaquia es arte, el canibalismo es gastronomía. Si torturar la vida de un animal es una fiesta, Guantanamo es un hotel de afortunados turistas en el caribe.
Dejándonos de ironías y de frases más o menos graciosas me gustaría contestar desde el cariño pero con rotundidad sobre la portada de la semana pasada. Es evidente que lo que ocurrió estos días atrás en la Monumental de Barcelona hubiese sido intranscendente si no hubiera sido por la reaparición de un torero al que los más ignorantes, casposos, insensibles, paletos, etc. llaman “maestro” porque en su virtud está torturar con ¿elegancia? a un ser vivo, que siente y padece como cualquier ser humano por mucha condición animal que queramos ver. Llamar a esto ‘arte’ es equiparar la tortura con las Meninas de Velázquez o la novena sinfonía de Beethoven, sólo por poner algún ejemplo. Me pregunto ¿qué es el arte?, hay multitud de definiciones y de puntos de vista al respecto, algunos tan absurdos como los que consideran lidiar un toro como arte. Probablemente todos coincidamos que el arte, esencialmente, construye, crea, provoca sensaciones y emociones positivas, nos hace especialmente sentirnos vivos ante la belleza, la genialidad y la originalidad. ¿Qué hay de creación, de belleza, de genialidad, de originalidad en la TORTURA de un ser vivo? ¿Podemos ver arte en la tortura, en el sufrimiento que lleva a la muerte? Es escandaloso e indigno del ser humano que algo así se considere arte.
Y ¿qué decimos de ese magnífico y demoledor argumento que expone que las corridas de toros son o forman parte de nuestra tradición española? ¿Desde cuándo las apologías a la violencia, a la destrucción de la vida y a la tortura son dignas de perpetuación histórica? Durante siglos la esclavitud fue una práctica continuada que se consideraba como lógica y tradicional pero ¿hay alguien que se atreva a decir que debe mantenerse porque es parte de la história más ancestral del ser humano?. Pongamos otro ejemplo, llevamos muchas décadas oyendo como en otras culturas, por tradición, se produce lo que conocemos como “ablación” femenina. ¿Por qué luchar contra esa práctica que se encuentra sustenda por siglos de cultura y tradición? y no digamos si alguien intenta justificar que las mujeres no deberían votar puesto que tradicionalmente no lo hacían, debido a la cultura históricamente machista que ha dominado nuestro mundo conocido durante siglos. Afortunadamente el ser humano ha “evolucionado”, ha luchado y todavía lucha contra esas barbaries que difaman la naturaleza humana. ¿Deberíamos cambiar de punto vista solo porque hablamos de un animal? Las tradiciones deberían ser un soporte de lo que nos define como seres humanos, deberían ser un soporte del mundo justo que queremos construir, deberían ofrecer una expectativa de lo que esperamos para nuestro mundo en el futuro. ¿Vamos a cimentar nuestro futuro en la tortura de animales para recreo? ¿En qué hemos avanzado como sociedad con respecto al tiempo, por ejemplo, del imperio romano? También era un tradición de muchos años arrojar una cabra desde un campanario y sin embargo se prohibió por razones tan obvias que no merece la pena seguir explicando. ¿Qué diferencia hay con la brutalidad de una corrida de toros?
Algunos afirman que el toro no sufre. No cabe duda que hay gente ‘pa tó’ y gente que ‘sabe de tó! aunque no tenga ni p. idea de nada. Escuchan campanas, no saben de dónde, pero como opinar es gratis e ir de listo puede cautivar a otros y recibir su admiración pues dicen tonterías como que el toro no sufre dolor cuando es lidiado. Pues bien, ¿sabías que la piel del toro es tan sensible que cuando una mosca se posa en su lomo lo percibe e intenta espantarla? Pero analicemos algunos aspectos de la lidia, por ejemplo, la pica o puya con la que pincha el picador al toro está concebida con una punta de acero de unos 14 cms. de largo que debería penetrar un máximo de 3 pero en la práctica los picadores la hunden hasta casi los 10 cms. para perforar el pulmón, provocar hemorragías y limitar la capacidad de lucha del toro, y luego dicen que es una lucha en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal ¡qué hipocresía!. Y si no qué decir de las banderillas, afilados arpones de 7 cms. que son clavadas en un número no inferior a cuatro, dentro de las heridas del puyazo. Imaginate, tienes una herida y en lugar de vendarla te la retuercen un poco más o te pinchan en ella por cuestión de ¿arte?, ¿nobleza taurina?. Pues bien, estos harpones actúan como palanca a cada movimiento del toro, oradando y desgarrando los músculos del cuello. ¿Sabías que cuando el valiente torero se arrima al toro no es por ese pretendido “amor al arte” o por “torero valiente”, sino con el objetivo de rozarse con las banderillas para que se acentúe el efecto palanca y así aumentar la hemorragia del toro? Hablemos ahora del conocidísimo arte de “entrar a matar”. El torero debe intentar clavarle la espada entre las vértebras del cuello para llegar al corazón y fulminarle pero esto no ocurre casi nunca por eso hay que recurrir a la “tristemente famosa puntilla” que consiste en un puñal corto destinado a seccionar la médula espinal lo cual está concebido para acabar, ¡qué grandeza! con el sufrimiento animal. Pues tampoco ocurre, la mayoría de las veces que vemos cómo el toro es arrastrado por los caballos fuera del coso sigue viviendo y sufriendo. ¿Sabías que varios veterinarios han denunciado que además de las lesiones múltiples recibidas durante la lidia el toro padece de secretas manipulaciones previas destinadas a envalentonar a los mansos (aguarrás en las pezuñas, alfileres en los genitales, pequeñas descargas eléctricas, etc.) o debilitar a los excesivamente bravos (purgas con sulfato de sosa, sulfato paralizante en los ojos, algodón en la garganta, etc.) ¿Esto es arte? Además de una vergüenza nacional es una estafa.
Es tristemente gracioso que aún hoy, en el siglo XXI afirmemos que las corridas de toros son un “hecho diferenciador” con respecto a otras culturas. ¡Estupendo!, el trato a la mujer en la ‘cultura’ árabe ¿también es un hecho diferenciador? ¿lo aceptamos?. Si estas cosas nos definen como personas y definen nuestra cultura yo me borro, yo protesto, yo no quiero que me identifiquen con la barbarie de la tortura y muerte injustificada de un ser vivo. Por favor, en España ya hay más cosas, más importantes, más y mejor identificatorias de nuestra cultura que las aborrecibles tradiciones sangrientas con animales. ¡Ya está bien de bromear con la España profunda! Cuando nos interesa (me refiero a la sociedad en general), bien que la damos de palos, nos burlamos de ella como si nosotros fueramos de otra generación superior, pero cuando nos tocan el estómago o el dinero bien que la defendemos o simplemente miramos a otro lado.
Según la portada de la semana pasada el ‘maltrato a los animales no es razón suficiente para su prohibición’. No, si ahora resulta que como la prostitución es el oficio más antigüo del mundo y algunas lo hacen porque quieren ganar mucho dinero, debemos justificar la explotación sexual de mujeres que por desesperación, incultura, etc. terminan en redes de prostitución, bueno, y si no lo justificamos pues miramos a otro lado. Podríamos decir que no es razón suficiente para prohibirla porque al menos las personas que lo hacen pueden comer.
Atención al argumento: ‘si las prohibimos(las corridas de toros) luego vendrán diciendo que si maltratamos a los cerdos en el matadero, a los pollos en los criaderos o a las terneras en los lugares creados para tal fin……. y qué será de nuestros chuletones, de las ricas costillitas, del jamón, etc.’. La última afirmación es muy interesante, expresa: ‘son animales que se crían para matarlos’….¡exácto!, para matarlos ¿por qué? porque sirven de alimento al ser humano, pero, repitamos la idea, es muy sencilla: ‘para matarlos’, ¿dónde entra aqui la idéa de la tortura? Matar para comer no implica torturar, matar no implica que se reunan veinte mil personas para recrearse y regodearse en el dolor y sufrimiento de un ser vivo que sabe que está siendo torturado sin saber por qué. El hombre, desde sus orígenes, siempre ha cazado para sobrevir, para alimentarse y como criatura más inteligente (muchas veces cuesta creerlo) se ha impuesto al resto de criaturas llegando a la cima de lo que se conoce como pirámide alimenticia, no obstante el origen de comer a otros animales no nació con la idea de la tortura. Ningún animal, cuando mata, previamente tortura, su único objetivo es alimentarse. El hombre lo hacía así al principio de los tiempos y ahora, aún en lo que llamamos era moderna, seguimos haciendo de la tortura a un animal un espectáculo, una fiesta, un acontecimiento nacional.
Me voy a poner en plan Dr. House: yo también estoy en contra de prohibir nada, que cada cual haga de su capa un sayo. Si no afecta a mis derechos y libertades cada quien es muy libre de hacer lo que le plazca, por eso, si nos gusta despellejar vivo a un animal para que sea más fácil de tratar su piel y utilizarla para vestir, pues hagásmolo, y si no me gusta pues no miro. Que a alguno le gusta la pedofilia pues nada, él mismo, somos libres ¿no? mientras no lo haga con el hijo del vecino y muchos menos con el nuestro, ¡claro!, en todo caso con los niños pobres que por dinero se prestan a tratos vejatorios, pero ¿que no nos gusta? pues miremos a otro lado, que prohibir no es de progresistas. Sí, sé que este ejemplo es “pelín” extremo pero fijaros cómo una razonamiento absurdo se puede aplicar a sucesos tan terribles como el mencionado. ¡En fin!,¡qué fuerte!, ¡qué pena! ¡qué escándalo!, ¿qué tendra que ver el hecho de prohibir con el respeto a la vida?, sí, el respeto a la vida incluso de los animales que puedan servirnos de alimento. Vuelvo a puntualizar por si no queda claro, no estamos hablando de no matar animales para alimentarnos, estamos hablando de NO TORTURAR animales, de no hacer del sufrimiento, del dolor y de la tortura un espectáculo. Me parecen muy cínicas las posturas que argumentan que es contradictorio y falso defender la dignidad de la vida de los animales cuando nos los comemos. La broma de ” hola señora vaca, que yo la aprecio mucho pero si no le importa voy a matarla porque el solomillo está para comérselo…”. El comentario queda gracioso pero me pregunto ¿justificamos la tortura, el que miles de energumenos se recreen con el sufrimiento y el dolor animal, por el mero hecho de que luego nos lo comemos?. Mezclar los temas para defender o minimar las corridas de toros me parece poco inteligente y distorsionan el fondo de la cuestión.
Este tema, me temo, está por encima del dinero, por encima de esos poderes fácticos que intentan mantener esta “vergüenza” nacional como parte de nuestra historia presente, me temo que depende del grado de concienciación e implicación que las personas mostremos y respecto a esto, tengo buenas noticias, casi un 70% de los españoles desaprueban las corridas de toros y más de un 80% no ha pisado nunca una plaza de toros para ver una lidia. ¿Todavía alguno se atreve a afirmar que forma parte de nuestra tradición o de nuestra más profunda ideosincrasia?
Desde mi humilde punto de vista, mi opinión, mi postura ante este tema no pretende ser bandera de nada y menos de nadie, ni pretende ser un adalid o dechado de virtudes en la defensa de este argumento, pero qué menos que llamemos a las cosas por su nombre, qué menos que califiquemos las cosas horribles del mundo como tales. Es cierto que a veces poco o nada podemos hacer a nivel individual, es también cierto que hay tantos problemas en el mundo más importantes y más graves que este, pero no justifica que trivialicemos el tema o miremos a otro lado con la indiferencia, por cierto, más contraria a la tradición más pura e histórica del hombre: la revolución.
Nuestra história se caracteriza por la rebelión constante contra usos y costumbres que atentaban contra la justicia, la vida, el buen gusto, la equidad, etc. No concibo un mundo que no luche contra el hambre, contra las guerras, contra la injustica social solo por el mero hecho que son cosas que hemos tenido siempre. Nadie las considera por lo tanto una tradición, más bien es un lastre del que no conseguimos librarnos pero no por ello lo aceptamos ni dejamos de gritar, aunque sea interiormente, en contra de cosas así.
Pero no solo nuestra actitud ante los grandes problemas definen a los seres humanos, también las pequeñas cosas, el cómo tratamos nuestro entorno, cómo utilizamos el planeta en el que vivimos definen a las personas y a las sociedades. Quisiera hacer mía la frase de Ghandi sobre el tratamiento que hacen los seres humanos con respecto a los animales: “Un país, una civilización se pueden juzgar por la forma en que tratan a sus animales.” No creo que nadie pueda negar que este hombre fue un luchador activo por los derechos y libertades de los seres humanos, pues bien, no dejaba en el olvido el trato a los animales. Si un país, una sociedad, justifica las corridas de toros me temo que se define por sí sola. A veces pasivamente y otras activamente milito contra la barbarie y la tortura contra cualquier forma de vida. NO A LAS CORRIDAS DE TOROS.
JmG


Yo no veo corridas de toros ni me gustan. Pero no estoy en contra.
Según la RAE “Maestro” es aquel que es práctico en una materia y la maneja con desenvoltura. Así que José Tomás debe de ser un maestro, ya que mata toros con cierta facilidad. Por cierto: a los adjetivos “ignorantes, casposos, insensibles y paletos” que has usado añadiría “comedores de palomitas en los cines”. Ya sabes lo que quiero decir.
Los toros es algo tan Español, que los independentistas catalanes quieren erradicarlo de sus tierras. A mí con eso me basta como prueba. Y lo es desde mucho tiempo antes de que ser español significara algo (si significa algo, ojo). Las sociedades prerromanas ya tenían corridas de toros, así que la cosa va mucho más atrás. Que es primitivo y es absurdo, estoy de acuerdo. Tan primitivo y absurdo como las procesiones de Semana Santa o las hogueras de San Juan. Pero son tradiciones y las tradiciones cuestan mucho tiempo cambiarlas. Y a los toros le llegará su momento, supongo.
Si el 20% de la población afirma haber visto una corrida de toros (según tus estadísticas) eso implica que más de 8.000.000 de españoles siguen los toros. Es una enorme cantidad de gente (más de la que yo había imaginado, la verdad). Por supuesto, gente que disfruta con el sufrimiento de un animal en una lucha absolutamente desigual. Es brutal y ojala se terminaran ya. Pero, ¿Quién soy yo para decirles a todas esas personas lo que pueden o no pueden ver? Porque si yo me creo con ese derecho, habrá otros que se crean con el derecho de impedirme comer carne, argumentando lo mismo: Es primitivo, porque se practica desde hace más tiempo que el toreo, y absurdo, porque podemos obtener las mismas proteínas con una combinación de verduras y legumbres, sin que ningún animal sufra en absoluto. Y otros se creerán con el derecho de impedirme dormir la siesta, porque no es “productivo.” Eso es lo que yo quería decir. No tengo derecho a decirle a alguien lo que puede o no puede hacer por el simple hecho de que a Mí me parezca primitivo, absurdo o paleto. Esa es la esencia de la portada.
Por cierto: Yo, a la ablación femenina y la pederastia, que comentas, añadiría el exterminio Nazi de judíos en los campos de concentración. Tiene lo mismo que ver con el toreo, pero escandaliza más. Como argumentos me parecen muy pobres y fuera de lugar en el debate. No es lo mismo algo que atenta contra los derechos y libertades de las personas que algo que atenta contra los derechos de un animal.
Por cierto, y para terminar. La portada de la semana pasada fue la única manera que encontré de animarte a escribir algo sobre los toro… ya sabes el tiempo que hacía que te lo había pedido…
Imagino que todo depende de cómo veamos a los animales, es decir, si simplemente los consideramos bichos o más bien, seres vivos. Si consideramos que están a nuestra entera disposición para alimentarnos, para disponer de ellos cómo y cuándo nos plazca y usar su vida para el entretenimiento de los más bajos instintos de algunos que se creen “humanos” ,yo me opongo. Es evidente que yo los considero seres vivos, seres con ciertos derechos y uno que me parece inalienable y consustancial a todos los seres vivos es no TORTURAR a otro ser vivo. Creo que para temas asà no hay ni mayorÃas ni minorÃas, es cuestión de respeto a la vida. Por cierto, absurdo y horrible es torturar la vida de un ser vivo pero considerar absurdas las procesiones me temo que es faltar al respeto a los que son creyentes. Con las procesiones no se tortura a nadie aunque habrÃa que recordar a los que asisten a algunas de ellas que sacralizar y celebrar el martirio y muerte de Cristo es también bastante terrible. Cualquier creencia que se justifique mediante la tortura y el no respeto a la vida no me merece ningún respeto.Sobre los argumentos “pobres” como dices me imagino que lo son en tanto en cuanto no te convencen pero fÃjate que más que argumentos eran hilos de razonamiento que utilizan los defensores de los toros. QuerÃa decir que con esa absurda forma de razonar se podrÃan llegar a justificar cosas tan terribles como las expuestas.Creo que el hombre es parte de este planeta, una parte más que no deberÃa maltratarlo ni destrozarlo, que deberÃa respetarlo y cuidarlo en todos los ámbitos. Como bien decÃas en tu portada, este mundo dominado por la esquizofrenia del poder del dinero no contempla el respeto a la vida ni al entorno. En la medida de mis posibilidades intento respetar la vida y mi entorno. Una frase en inglés define muy bien lo que pienso al respecto: “When all trees have been cut down, when all rivers have been polluted, when all animals have been become extinct, Then, Man will find that money cannot be eaten”.Justificar las corridas de toros, mirar a otro lado ante el sufrimiento animal es una parte más del desprecio a nuestro planeta.No cabe duda que lo conseguiste, al final escribà sobre las corridas de toros, reconozco que me daba cierta pereza puesto que no me gusta estar en medio de las polémicas pero me tocaste la fibra sensible y cái en tus redes. En fin, como buen paleto me voy a comer palomitas mientras veo una pelÃcula, de lo que estoy seguro es que comiendo palomitas no estaré maltratando la vida de ningún ser vivo.
Una pequeña aclaración en tono de disculpa. No quisiera ofender a nadie al respecto de este tema, es decir, respeto que cada persona tenga sus gustos y sus apreciaciones sobre el tema de los toros por lo que quizás epÃtetos como “paleto”, “casposo”, etc. sobran aunque por supuesto iban dirigidos a aquellos que publicamente (medios de comunicación, sector taurino e instituciones públicas) defienden la tortura como algo normal y tradicional, nunca dirigidos a particulares ¿quién soy yo para definir a particulares?. Mi respeto para todos los lectores de esta web, mis disculpas por si he ofendido a alguien y mi desprecio a las corridas de toros.