Sobre la Fiesta Nacional
19 de Junio de 2007

Hola amigos.
El pasado 17 de Junio será recordado por varios motivos. El Real Madrid ganó su liga número 30 en los últimos 10 minutos de partido, en uno de los finales más agónicos que se recuerdan de la liga (yo recuerdo otros finales agónicos del Madrid, perdiendo dos años consecutivos la liga en Tenerife… aunque de eso nadie habla ya). Pero no es de esto de lo que quiero hablar.
Mientras, o mejor, horas antes del segundo gol de Reyes, el Maestro José Tomás volvió a los ruedos. Va por delante que no sé quien es este señor. Bueno, ahora sí, pero antes no lo sabía. De hecho, si me hubieran preguntado, diría que era un cantante flamenco antes que un torero. Pero no, es un torero. Y, por lo visto, de los buenos. Reapareció en la Monumental de Barcelona y se dedicó a cortar orejas a diestro y siniestro. Me alegro por él (y hace que e pregunte sobre lo que hacen con las orejas al llegar a su casa). Pero tampoco es de lo que quería hablaros.
Mientras el diestro daba capotazos y verónicas por doquier, un nutrido grupo de defensores de los derechos de los toros se manifestaba en las inmediaciones de la plaza. Va por delante también que creo que están en su derecho de protestar y manifestarse. Obviamente al toro se castiga, se pincha y, finalmente, se mata, para gran jolgorio y regocijo del respetable. Y por el simple entretenimiento de la gente y para que un tipo de taleguilla ajustada se luzca en traje de luces y demuestre lo bien puestos que tiene los cojones por marear con un trapo a un animal de mil kilos de peso. Con arte, eso sí.
¿Deberíamos prohibir los toros? Esta pregunta levanta ampollas y un debate acalorado cuando se plantea. Y es que estamos hablando de algo que toca muy dentro a mucha gente. Es algo cultural que entronca con las tradiciones más antiguas de este país. Y os estoy hablando de las tribus prerrománicas. Y así pasa.
Yo creo que no se debe de prohibir. En mi modesta opinión, claro. Por varios motivos. Primero porque creo que es un hecho diferenciador con respecto a otras culturas. Es algo que forma parte de ser Español, nos guste o no (eso, junto a lo de Spanish Lover, son nuestras señas de identidad en Europa). Por otro lado los que abogan por la prohibición alegan el maltrato a los animales. Eso es verdad, sin duda. Pero no me parece suficiente. Por lo siguiente. Si les damos la razón y se prohíben las corridas de toros (las de matar, se entiende) alegando el sufrimiento de los animales, pronto encauzarán su lucha al maltrato que se le da a los cerdos en el matadero, o a los pollos en los criaderos, o a las pobres y jóvenes terneras… y tendrán la misma razón que con los toros. Porque son animales que se crían para matarlos, y no se los mata a besos, precisamente. Y no se puede distinguir el sufrimiento de los animales que mueren en una plaza al de los animales que mueren en un matadero, porque sufrimiento es sufrimiento.
Así que, empezando por prohibir las corridas de toros, terminaremos quedándonos sin jamón de Jabugo, solomillos de buey o filetes de ternera. Sólo saborearemos las crujientes alitas de pollos viejos y longevos que han muerto de muerte natural, previa autopsia, claro. Y aderezando todo ello con toneladas de tofu de ese y hamburguesas de soja. O mejor, inyectándonos suero con nutrientes, no sea que la soja también sufra al cortarla…
Ahora en serio. Estoy en contra de prohibir nada. Más bien a favor de educar (excepto en el tema del tabaco… los fumadores han tenido muchos años para mejorar su educación y no lo han hecho). Como el que ellos vean una corrida de toros no atenta contra mi derecho a no verlas, yo tampoco puedo atentar a su derecho a verlas. Por eso creo que las corridas de toros (la de matar, se entiende) desaparecerán en el momento que deje de ser un negocio el espectáculo de matar al toro. Y ya empieza a dar sus coletazos. Quitando las dos o tres más conocidas, el negocio va de capa caída (si no, ¿De qué tantos toreros en los programas del corazón?). Desaparecerán cuando sea algo muy (más) minoritario. Ni antes ni después. Yo, por eso, no las veo por la tele y, desde luego, no voy a ninguna plaza.
Pero esta, claro está, es mi más modesta opinión.
Sed buenos.
PD.- Esta portada es lo más cerca de un lance torero que voy a estar nunca en mi vida. De hecho, creo que me he acercado peligrosamente al pitón esta vez… acepto, y espero, muchas críticas.
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