Hola amigos.
Supongamos que estás enfermo. Muy enfermo. Digamos que los excesos de la juventud te han pasado factura y tienes, por ejemplo, el hígado fatal. La única solución que tenemos para esta enfermedad es la implantación de un hígado nuevo. Esto no supone ningún problema moral. Algún donante anónimo nos cede el suyo después de morir convenientemente de algo natural y ya está. Pero supongamos que no es así. Supongamos que el médico tiene que matar a alguien compatible y quitarle su hígado para ponértelo a ti. Alguien sano, se entiende, o lo suficientemente sano como para seguir viviendo con su hígado durante un tiempo aceptable. ¿Permitirías al cirujano hacerlo? Piensa bien la respuesta, porque de ella depende tu vida: Se lo quitan y vives, pero no se lo quitan y mueres. Y no busques trucos o juegos de palabras. Se trata de vivir o morir.
Yo creo que elegiría continuar con mi hígado enfermo a ver qué pasa. Posiblemente optaría por morir y dejar viviendo a la otra persona. Pero yo es que siempre he sido muy bueno, claro. Cuestiones morales aparte (¿Quien soy yo para determinar que alguien debe morir en mi lugar?) creo que, por pura lógica, quitarle un órgano a alguien para dármelo a mí, suponen dos operaciones y una muerte, por sólo una muerte si no se lo quitan. Mucho menos trabajo para obtener el mismo resultado: un tipo vivo y uno muerto. Claro que el papel que me tocaría interpretar es un poco chungo . Claro que si el tipo es una amenaza para la sociedad o, mucho mejor, tú eres un gran benefactor de la comunidad, a lo mejor podría ser menos difícil elegir, desde un punto de vista moral…
Vamos a complicarlo un poco. Supongamos que no eres sólo tú y tu hígado. Supongamos que hay más gente enferma a la espera de órganos. Hay un tipo que necesita un páncreas, otro se conformaría con un pulmón, dos tipos requieren de los riñones, y otro un corazón nuevo. Estamos hablando de sacrificar a uno para salvar a seis. Ahora la cosa cambia, ¿No?. Quiero decir que en este caso ya no se cambia la vida de una persona por otra, sino que se sacrifica a uno y se permite vivir a seis. ¿Es esto ético? ¿Haría bien el cirujano en abrir en canal al tipo altruista para repartir sus órganos entre seis enfermos moribundos? Si tu respuesta es sí, enhorabuena. Eres un Utilitarista.
El utilitarismo se define como aquellas actuaciones que defienden la producción del máximo bienestar para el máximo número de personas. En este caso que vivan seis personas ofrece un mayor bienestar que el que viva sólo una y, por tanto, según esta corriente filosófica, estaría bien visto. Hay más gente satisfecha, luego es mejor. Incluso estaría permitido viéndolo desde la otra perspectiva, la del utilitarismo negativo, que defiende que hay que promover las acciones que causen el menor daño al menor número de personas. Sólo se dañaría a uno y se beneficiarían seis (y el cirujano, que cobra por horas). En fin, que como casi todo lo que escribo, no lo he inventado yo. Lo inventó un tal Jeremy Bentham allá por el siglo Equis Uve Palito Palito Palito (S XVIII) y lo continuaron otros hasta nuestros días. El tema, para quien le interese, está muy documentado en grandes volúmenes de cuero en alguna biblioteca olvidada y polvorienta. Pero haciendo clic en el enlace El utilitarismo, podéis ver un resumen interesante.
Yo, por si acaso, me voy a cuidar un poco más los riñones, los pulmones, el hígado y, sobre todo, el corazón.
Sed buenos.
PD.- Lo del doctor House del título era para captar vuestra atención.

