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Sobre el Dilema del Prisionero

7 de Marzo de 2007

Por Kike

El prisionero que no delató

El prisionero que no delató

Hola amigos.

Supongamos que has sido detenido por la policía por ser sospechoso de haber cometido un delito. Y supongamos también que por el mismo motivo han detenido a otro tipo. La policía no tiene pruebas de que el delito lo hayáis cometido ninguno de los dos, pero lo sospecha. Después de separaros en dos habitaciones diferentes, la policía te ofrece un trato: Si delatas a tu compañero éste será condenado, digamos que a 10 años de prisión y tú saldrás de rositas en ese mismo momento. Ahora bien, este mismo trato le está siendo propuesto a tu colega, con lo que, en caso de que él te delate a ti, serás tú el que cumpla los 10 años de condena o 6 años si os delatáis mutuamente. Sólo en el caso de que ninguno de los dos os delatéis, la condena para los dos será de escasamente seis meses, por un delito menor.

¿Qué harías?

Sin entrar en valoraciones personales (depende de cómo conozcas al otro y lo inclinado que esté para delatarte a ti o no) o de las ganas que tengas de visitar las duchas de la cárcel (y comprobar si es cierto eso que dicen del jabón), la solución a este dilema siempre pasa por delatar a tu compinche. Por una sola razón: si él no te delata a ti (qué majo), sales inmediatamente de comisaría, y si él te delata “sólo” cumples 6 años, en lugar de los 10. Lo mejor para los dos sería no delataros mutuamente, pero entre tú y yo… al otro lo han detenido por delincuente, así que no te puedes fiar mucho de él, ¿no?

Esto, que parece una película policíaca, se conoce como “El dilema del prisionero” y, aunque parezca una tontería, lo usamos con mucha frecuencia en el día a día. Matemáticos que han ganado el premio Nóbel le han dedicado muchos años de estudio, cientos de artículos y multitud de libros. Así que algo tendrá. Digo yo.

Etólogos y otros tipos que pasan más tiempo mirando animales que personas, usan una versión del dilema del prisionero con infinitas repeticiones para explicar por qué si los seres están programados para sobrevivir como individuos existen comportamientos, en principio, altruistas para el grupo. Porque, aunque el dilema se resuelve delatando al compañero (lo denominaríamos “no ayudando” al compañero), cuando sólo se repite una vez, en un sistema con infinitas repeticiones donde los individuos tienen memoria, no ayudar al compañero puede no ser rentable a la larga. Si tú no me ayudas a mí, lo mismo yo no te ayudo a ti cuando lo necesites. Y sin embargo una colaboración general repercute en un bien para todos y, por tanto, para cada uno…

No sé, hay que mirar esto con lupa, porque, como he dicho, lo dicen personas que pasan la mayor parte del tiempo sólos en el campo, con un sombrero camuflado con ramas y demasiada crema contra el sol…

Sed buenos

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8 Comentarios para “Sobre el Dilema del Prisionero”

  1. Huxley Huxley dice:

    No puede usted plantear un dilema y luego imponer una solución que, además, no es la mejor. Engaña a sus lectores. A los etólogos que usted cita más les valdí­a dejar de mirar los animales en el campo y repasarse en casa el libro de biología de C.O.U. Usted dice: “los seres están programados para vivir como individuos”. Por un lado, la unidad evolutiva no es el individuo sino la población. Por otro lado, ¿programados por quién? perdón, ¿programados por Quién? Aquí­ no se programa nada, por mucho que se empeñen usted y Ratzinger, es todo mucho más divertido, se improvisa. La cooperación no es consecuencia de una especie de “memoria colectiva que nos hace escarmentar”, sino que la selección natural, desde siempre, favorece tanto la cooperación dentro de las especies como la competencia. Así, Darwin, en “El origen del hombre” (1871), observa que “en el progreso y evolución de la humanidad se da un creciente dominio de los instintos cooperativos sobre los egoístas” y, a consecuencia de ello, se inclina por NO DELATAR como la mejor opción del famoso DILEMA DEL PRISIONERO que le plantea su discípulo Huxley.

  2. Unescaperocomenta Unescaperocomenta dice:

    La solución al dilema, o supuesto dilema es que el hombre es racional, inteligente, sentimental, egoísta y altruista a la vez, siempre teniendo en cuenta las variables (educación, vivencias, circunstancias, cultura, etc.) que han formado su vida y que nunca por muy iguales que hayan sido esas variables retratan igual a dos personas. Por eso, encontramos la sorpresa, la distinción entre individuos, la reaccion lógica y esperada y la reacción ilógica, opuesta y -o- contradictoria, hasta la altruista. Es lo que se denomina el libre albedrío, la capacidad, incluso de ir contra uno mismo. ¿Dónde está¡ la programación? Otro aspecto que me “incomoda” sobremanera es que se llame a este dilema “un juego” . ¿Cuándo la vida del ser humano es un juego con reglas? ¿Cuántas veces las reglas que supuestamente existen en la vida han sido rotas por otros seres humanos? ¿No estaban programados igual que los que supuestamente siguen las reglas? Pero hombre de Dios!!! ¿QUIEN nos programa? ¿Dios? Gracias a “dios” el hombre no deja de sorprenderse así­ mismo y a los de su especie… ¡bendita programación! Será que no entiendo nada…

  3. Kike Kike dice:

    Hola Huxley. Espero que no el autentico Huxley, por eso de que lleva un siglo y pico muerto. Pero vamos, un seguidor (o seguidora) suyo, sin duda, por la defensa de la teorí­a de la evolución a ultranza (como hizo él mismo). En fin, me temo que me he explicado mal. Muy mal, si me confundes con un creacionista seguidor de Benedicto XVI, lo que me parece gracioso teniendo en cuenta mi historial agnóstico. El tema de la evolución es demasiado complejo como para explicarlo en 700 palabras, que es más o menos lo que tiene la portada, tonterías incluidas, y pretendía ser una visión desenfadada de una teorí­a que defiende Richard Dawkins en su libro “El Gen Egoí­sta”, acerca de que no son las especies ni los individuos sobre los que opera la evolución, sino sobre los mismos genes. En el libro (que recomiendo leer a todo el que le interese el tema) Dawkins expone una idea muy interesante sobre nuestra función en el mundo: ser la “máquina de supervivencia” de los genes. Permitirles sobrevivir el tiempo suficiente como para pasar a la siguiente generación. Dawkins les otorga una especie de “moral determinista” totalmente ficticia, pero que ayuda a la comprensión de la teoría. Establece que los genes nos dan todas las herramientas necesarias para la supervivencia del individuo (y por tanto de su propia supervivencia), comparando a los genes con un “programador informático” que enseña a un ordenador a jugar al ajedrez. Por eso, cuando hablo de “programación”, no me refiero a los designios de un ser superior o cosas así­, sino que estoy pensando más en la información codificada en nuestro código genético. Sí­ que creo que estamos programados (por los genes) para ser egoístas, como individuos, aunque también creo que, en nuestro caso concreto de seres humanos, tenemos una cosa llamada “moral” o “ética” (con la que creo que estás muy de acuerdo), que no deja de ser más que otra herramienta con la que nos ha dotado nuestro gran cerebro, para ayudarnos a sobrevivir en el mundo. Espero haberme redimido y, sobre todo, haberte hecho cambiar de idea sobre mi pertenencia a las filas de los creacionistas. Aunque, esto, mejor delante de unas cañas.
    Un saludo.

  4. Unescaperocomenta Unescaperocomenta dice:

    Información codificada en nuestro código genético. ¡Interesante!, está ahí, codificada y cómo no, gracias al azar. Sí, lo sé, a través de millones de mutaciones a lo largo de millones de años. ¿Y esto no es fe?, habrá sido por la \”divina providencia\”. Si los cientificos ni los filósofos se ponen de acuerdo cuesta pensar que nosotros lo consigamos.
    Por cierto, si los genes egoistas nos dan todas las herramientas para nuestra supervivencia ¿cómo es que en estos últimos años tenemos la posibilidad de autodestruirnos unas cuantas miles de veces por culpa de las bombas atómicas? Algún gen egoista ha dejado de serlo…

  5. Kike Kike dice:

    Los genes nos dan todas las herramientas que “creen” (y dejo el creer entre comillas porque los genes no creen en nada, como no son un ente pensante ni con moral o consciencia) que son las adecuadas para nuestra supervivencia (que es la suya). Nos han dotado de un cerebro enorme y costoso, con capacidad de imaginar y de inventar cosas, de usas herramientas y de, incluso, pensar. Ese cerebro ha sido una ventaja evolutiva evidente, que nos ha permitido extendernos por la faz de la tierra, pero los genes no programan lo que hacemos con ese cerebro. Aunque estamos bajo la influencia de los genes, no estamos controlados por ellos. De hecho, y parafraseando a nuestro amigo Pepepozo, los genes me han programado para reproducirme, incluso han hecho que el sexo sea placentero, pero yo, como individuo pensante, decido ponerme un condón, y me salto la programación de mis propios genes. Somos “máquinas de supervivencia” que se han zafado de la férrea programación de sus genes, y estamos sueltos e incontrolados por el mundo. Como puede verse a diario. Nos vemos el sábado en la ruta y seguimos comentando…

  6. Unescaperocomenta Unescaperocomenta dice:

    Dices: \”Los genes nos han dotado de un cerebro enorme…, pero los genes no programan lo que hacemos con ese cerebro…\”, es decir, nos dan pero no controlan. Me pregunto ¿es porque no quieren o porque no pueden? Si es por lo segundo sería tanto como imaginar que el hombre crea un ordenador tan potente que no puede controlar lo que haga ese ordenador. La máquina comienza a pensar por sí misma, toma decisiones sin recibir instrucciones directas del programador, etc.. El mundo de Matrix…
    Siempre he dicho que el cine de ciencia ficción es auténtica cultura.
    Otra cuestión, dices que el gen, además de egoista ni piensa, ni cree, ni tiene moral ni consciencia, es decir, que atribuimos que algo no inteligente proporciona al individuo la inteligencia, o el cerebro inteligente. ¿Lo entiendo mal?
    ¡Vida esta!

  7. Kike Kike dice:

    Efectivamente, veo que lo has entendido. La selección natural ha seleccionado a los individuos cuyos genes han optado por una estrategia evolutiva que fomenta grandes cerebros con capacidad de pensar. Podrí­a haber seleccionado a individuos con un cuerno en la frente y grandes mandíbulas, pero el pequeño mono con gran cerebro se adaptó mejor. Los genes, como cadenas de moléculas que son, no tienen capacidad de pensar. De hecho no están vivos (aunque podríamos entrar en un debate filosófico acerca de qué es estar vivo. Si los genes lo están, los virus informáticos también). Y no controlan en absoluto lo que hacemos con nuestras cabezas. Cuando hablo de un ordenador, no me estoy refiriendo al PC de sobremesa, que requiere de nuestra intervención constante para hacer algo. Me refiero a esos ordenadores que se programan para jugar al ajedrez contra grandes campeones. El programador no está ahí­ dándole al ratón todo el tiempo (vamos, que para eso, en lugar de gastarse miles de millones en un cacharro enorme, ponen mejor un tablero de madera y juegan directamente), sino que establece una serie de pautas de juego previas al juego, y luego lo suelta a ver qué pasa. Es un caso muy concreto, pero me parece una buena analogía.

  8. Mari Carmen Mari Carmen dice:

    Hola Mr gustaria formar parte de algun grupo de senderismo de la comunidad de madrid y no se si en el vuestro hay vacantes y que es lo que tengo que hacer para incorporarme Muchas gracias

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