
Yo, de pequeño (puede que no sea verdad del todo)
Me he despertado esta mañana con una increíble noticia en la radio. La futura reina de España y actual reina de su casa, vamos, la hija primogénita de la mujer del hijo varón del primero de los españoles, la Leonor de todos los santos, para que nos entendamos. Bueno, pues esa ricura de cría (¡quebonitaquesellamadre!) ha emitido sonidos con cierto significado. Su primera palabra ha sido “Agua” (no se sabe si por aparecer un policía por la habitación o qué). Y lo curioso es que el agua se ha hecho (si no, que se lo digan a la siempre castigada Galicia).
La inmensa mayoría de nosotros, por no decir todos, hemos dicho nuestra primera palabra en algún momento. Yo no recuerdo cual fue la mía, la verdad, era yo muy pequeño por aquella época, pero a juzgar por la cantidad de veces que mi madre saca la historia delante de gente para avergonzarme, debió de ser “mama” o “papa”, y la dije a la tardía edad de 2 años… aunque parezca mentira dada la incontinencia verbal con la que os suelo castigar todos los días (de hecho, si algún día alguno de vosotros coincide con mi madre y por casualidad sale el tema, os contará que pasé de decir “AaaaAaaa”, a formar frases complejas, morfológica y sintácticamente cerrectas, de un día para otro).
Me imagino que cuanto tenga un hijo (varón por supuesto, ya que será el continuador de la dinastía iniciada por mi padre. De ser niña no sé si me perdonaría algún día por llamarla Enriqueta… aunque si sale tan guapa como su madre, lo del nombre dará igual)… en fin, cuando tenga un hijo se me caerá la baba con esa primera palabra… que seguramente será “esternocledomastoideo”, para ser un digno hijo de su padre. O mejor aún: “Ajo y Agua” seguida de una risilla pícara y un corte de mangas… así sí que sería un digno hijo de su padre.
Supongo que la primera palabra que se dice en la vida es importante. Mucho más que la última (a fin de cuentas inmediatamente después te mueres), a no ser que la última palabra sea la localización exacta del lugar donde se oculta una importante suma de dinero… que entonces esa última palabra es importante, pero eso sí, para todos los demás…
No recuerdo la primera palabra que dije, pero la última, la última me encanta decirla siempre. Quizá por ese pequeño vicio me he labrado la fama de prepotente con la que alguna que otra escapera tiene a bien adornarme de vez en cuando, además de otros bonitos adjetivos calificativos…
Sed buenos.

No me creo que hayas pasado 2 años de tu vida sin hablar!