Hola amigos.
¿Qué tal las vacaciones? Muy bien, espero. Las mías han sido muy cortas, las dos semanas me han sabido a muy poco, a pesar de haber hecho un montón de cosas y muy diferentes entre sí. Además del curso de vela en La Coruña con otros muchos escaperos (del que hay un amplio reportaje gráfico en la fototeca), un grupito más reducido pasamos unos días en Francia… viendo catedrales góticas, visitando pueblos típicos y pintorescos, y haciendo esas cosas que hacen los turistas todos los días. El caso es que la semanita en Francia me ha dado para darme cuenta de varias cosas…
La primera: no se sabe muy bien por qué, pero lo cierto es que hay una regla invariable a la hora de hacer posesión de una habitación de un hotel. Un hombre siempre, y hago hincapié en lo de siempre, se tumbará en la cama y encenderá la tele, haciendo zaping por todos los canales, buscando un hipotético canal porno (que no hay). Tras dos vueltas al dial, finalmente dejará el canal del teletienda… que, aunque está en otro idioma, se entiende.
La segunda: tengo un nivel de inglés suficiente para hacer de mimo en cualquier ciudad europea. Pero pese a eso, no he tenido problemas de comunicación. Además, he aprendido varias frases en francés de uso cotidiano: “la cuenta” (“la dicsión”), “buenos días” (“Bonyur”), “Café con leche, por favor” (“Café olé”, o “Café Crem silvuplé”), “de nada” (“Loguian”), “Buenas noches” (“Bonsuá”)…
Tercera: Definitivamente somos los más tontos de Europa. Yo ya estuve en Francia hace cinco años y había una gran diferencia en precios, en algunos productos de hasta el doble. Pero les hemos alcanzado. Eso sí, nuestros sueldos no están al mismo nivel que allí…
Y cuarta: En Francia se ha seguido con preocupación los incendios de Galicia. En algunos telediarios daban la noticia antes que lo que ocurre en el Líbano, por ejemplo. Por cierto, la próxima portada irá sobre este tema, sobre todo porque hay un montón de aspectos muy misteriosos en la repentina ola pirómana que ha azotado mi segunda tierra…
Espero que la vuelta no sea demasiado dura.
Sed buenos.

