Hola amigos.
Desde la quietud de la montaña el universo del silencio me inunda, un silencio formado por el ruidoso lenguaje de las hojas mecidas por el viento, del estruendo tras una pisada en la hierba seca del camino, del grito de la golondrina que parece doblar el viento con su imperceptible e invisible vuelo y el sonido del agua que con su armoniosa sinfonía rompe contra las piedras en un generoso empuje de fuerza y frescura, de color y olores permanente que se dibujan en el aire, sí, ese aire que respiro cuando la naturaleza abre sus brazos y me acoge recordándome que yo también formo parte de ella y me dejo envolver, sin fuerzas para luchar contra su seducción terminando acurrucado en sus ramas, mecido por su viento, transportado por sus corrientes hasta abrazar a otros que como yo también se dejaron seducir por su belleza inalterable, creciente, brillante, seductora y amable.
Cuánto sufro cuanto te maltratan, cuando te ensucian y te queman, cuando te ultrajan con tanta crueldad. Cuánta vida perece y cúánto dolor causa, pero tú, siempre tú,renaces nuevamente desde la inexistencia y vuelves a brillar, confiando y esperando que yo no te vuelva a fallar y dibujas con colores en el viento la palabra LIBERTAD.
