
Un comodín
Hoy quiero hablaros de una palabra comodín que todos solemos utilizar con demasiada asiduidad… la palabra “Tal”. ¿Os habéis dado cuenta de cuantos usos le damos a esa palabra? Es la típica palabra que ponemos al final de una frase y sustituye a una explicación larga. “Estoy comiendo más sano… más… tal” Y ese tal quiere decir que como fruta a porrillo y yogures desnatados, por ejemplo. “He estado toda la tarde estudiando y tal” y ese tal quiere decir que además de estudiar he estado jugando con la Playestesion, viendo la tele y comiendo Nocilla directamente del bote. Lo bueno que tiene esta coletilla es que, como lo que cuentas depende de quién escucha, cuanta más imaginación tiene el interlocutor mejor quedas…
Y si le añadimos el “y cual” detrás, es como omitir tres volúmenes enteros de la Enciclopedia Británica, con sus anexos y todo. Y sólo con un par de palabras más. Otra opción más: “Tal, cual y Pascual” y aquí no se sustituyen palabras sino a gente, y viendo las magnitudes en las que nos movemos, podría ser que en esa coletilla estuviéramos mencionando a toda la población de China.
Si en lugar del “tal” usamos “y eso” podemos conseguir idénticos resultados, y aunque me parece menos elegante, tiene sus ventajas: si lo utilizas a menudo y con cierta gracia puedes conseguir un billete para ir a crónicas marcianas.
¿Y qué decir de “esto y lo otro”? Esta coletilla es especialmente buena… si Fidel Castro la utilizara más a menudo los discursos serían más llevaderos. Y si hay una frase que me saque especialmente de mis casillas esta es “no sé qué”. Porque si no lo sabes tú, que me lo estás contando… ¿Quién demonios lo sabe?
Y luego tenemos las reiteraciones… “patatín patatán” o “pin pan, pin pan”, que quieren decir que hicimos algo muy continuado y repetitivo…
En fin, sólo os diré que el otro día vi a María y tal y hablamos de esto y de lo otro y no sé qué. Pin pan, pin pan, tomamos unas cañas y eso y patatín patatán pasamos la tarde…
Sed buenos y tal.
