Una escapada chiquitita, de las consideradas “íntimas”, para un pequeño pero selecto grupo de senderistas.
Una particularidad: El cumpleaños de Stephi.
Un dato: La pedazo tarta de chocolate con que la cumpleañera nos obsequió (no hay palabras, de verdad).
Por lo demás, una más que agradable caminata entre altos pinos, la típica llovizna del final de la primavera y un baño de aguas heladas en una de las pozas que había en el camino… ¿Se puede pedir más a la vida?
Disfrutad con las fotos.[nggallery id=36]
