Si el año pasado terminamos probando crampones, ahora tocaba probar otro material especial muy habitual en la montaña: Las raquetas. Y, como somos gente de extremos, decidimos hacerlo por las bravas y en otro día de esos que invitan a la meditación y el sosiego, pero sobre todo al calor del hogar.
Niebla y un intenso frío, dos condiciones ambientales adversas y poco agradables. Aún así, dejamos los coches en la estación de trenes de Cercedilla y subimos hasta Siete Picos en tren, usando el servicio de cercanías. Estábamos equipados, además, con un GPS que funcionó casi bien la mayor parte del tiempo… y, bueno, con un montón de suerte.
Al final no pasó nada malo y todos llegamos sanos y salvos al final de la ruta.
- Alicia…
- Hacia Navacerrada, en el tren
- La salida promete mucha nieve…
- Preperando el equipo
- Isamel, Jose, Rosa, David y Alicia
- Apenas se ve el valle
- En algunos lugares había más de un metro de nieve
- Hacían falta raquetas
- Había mucha nieve
- Estábamos ligeramente extraviados, claro
- Se seguía sin ver el valle
- Kike, Rosa y David
- Eso del fondo seguro que tiene nombre, pero no lo sé
- Alicia, David, Rosa, Ismael y Jose
- Un árbol muy nevado
- Kike, David, Ismael (el Hobbit) y Jose
- Siete Picos y, al fondo, nosotros
- Siete Picos y, al fondo, nosotros (ampliada)
- La cumbre de Siete Picos
- Clase práctica de uso de un GPS
- La camara hizo su ùltima foto en la montaña por hoy
- El”Afri” y el”Chirly”

